
Durante un siglo, el país fue una sociedad construida desde el Estado; tras la experiencia de los últimos 20 años, el desafío no es destruirlo, sino reformarlo y convertirlo en uno de los pilares de la reconstrucción social, en paralelo a la iniciativa privada
Pensando en la Argentina de la actualidad, recordaba la bella, aunque triste, imagen de Elena Garro en Recuerdos del Porvenir. La notable escritora mexicana evocaba “uno de esos lugares, especie de última estación, en donde los viejos solitarios esperan un tren desconocido con destino igualmente desconocido, y todo lo que nos rodea ha dejado de existir”. A esta estación nos llevó, sin duda, el itinerario de los últimos veinte años en democracia, caracterizados por el predominio, casi absoluto, del peronismo.

