
Ejecuta las políticas del gurú presidencial, su amigo desde la infancia; es el que articula con la Corte Suprema y en el Consejo de la Magistratura por el presupuesto y las vacantes judiciales
9'minutos de lectura
Hasta hace dos años, Sebastián Amerio era un burócrata de la Corte Suprema. Prosecretario letrado de la Secretaría Penal, traje oscuro arratonado, se dedicaba a preparar memorandums de causas en trámite para el estudio de los jueces de la Corte y a elaborar escritos que aspiraban a convertirse en proyectos de votos de los magistrados.
Por Hernán Cappiello

