
Miguel Ángel Toma recuerda cómo el peronismo renovador se instaló en la Casa Rosada para acompañar al gobierno de Raúl Alfonsín, ante la conmoción por el levantamiento carapintada de Aldo Rico; “si se rompía el orden constitucional todos éramos boleta”, recuerda
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En medio de tantas crisis que sacudieron al país, la recuperación de la democracia puede mostrar, como cantaba Sui Generis, que “hubo un tiempo que fue hermoso”. En una situación atípica, el oficialismo y la oposición dejaron de lado sus diferencias e hicieron un frente común para defender la estabilidad constitucional, frente al levantamiento carapintada de Semana Santa, en abril de 1987, cuando gobernaba el presidente radical Raúl Alfonsín.
Por Mariano De Vedia

