Sorpresivamente, se reunieron ayer Alfonsín y Cavallo

El encuentro fue para analizar la economía
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26 de octubre de 2000  

Domingo Cavallo se encontró ayer con Raúl Alfonsín en esta capital y la reunión generó rumores fuertes acerca de una posible colaboración del ex ministro de Economía con el gobierno de la Alianza.

"Fue una reunión positiva y con un ánimo muy constructivo", dijo Cavallo en Córdoba, donde viajó luego del encuentro.

El ex funcionario menemista afirmó que fue él quien llamó al ex presidente y que conversaron acerca de la necesidad de respaldar al Gobierno para salir de la crisis. También dijo que le explicó a Alfonsín la importancia de mantener la convertibilidad y las dudas que le habían expresado en el exterior líderes financieros preocupados por la marcha de la economía argentina. Según Cavallo, el ex presidente coincidió en ese punto. Alfonsín no se refirió públicamente a la reunión, aunque hubo una comunicación oficial de la UCR que lo confirmó.

"Nunca hemos hablado de que yo me vaya a integrar al Gobierno", aseguró Cavallo al canal de cable TN.

Sin embargo, la reunión desató una usina de rumores. Y las versiones fueron abonadas por fuentes inobjetables de Acción por la República (AR), que manifestaron que Cavallo mira con buenos ojos esa alternativa. Un hombre de extrema confianza del economista sostuvo que Alfonsín era el "escollo fundamental" para que ese acercamiento se concrete. Uno de los objetivos del encuentro con el ex presidente fue limar las múltiples asperezas ideológicas y personales que separan a Alfonsín de Cavallo.

"Esta reunión no implica ni abre ninguna lectura política extravagante. Compartieron un café, no el Gobierno", advirtió el vocero del líder radical, Raúl Borrás, uno de los pocos que se refirieron públicamente al encuentro reservado.

Fuentes cercanas al ex presidente aseguraron que lo que allí se gestó es un posible acuerdo político para que el líder radical y el de AR aparezcan públicamente apoyando medidas económicas que impulsaría el Gobierno.

En el cavallismo, en cambio, algunos entusiastas parecen avanzar más rápido que su propio líder y ya hablan de una posible incorporación del economista al Gobierno. La condición, aseguran, es que Cavallo tenga un amplio margen de acción. Sin embargo, desde el Gobierno no hay signos en ese sentido, salvo buena predisposición para aceptar su colaboración.

Acuerdo legislativo

Por lo pronto, el economista selló ayer un acuerdo con el Bloque Federal para tener una estrategia conjunta en la Cámara de Diputados. El líder de AR sumaría así 26 diputados, un número que le permitiría negociar en mejores términos con la Alianza.

Más allá de las especulaciones, lo cierto es que Cavallo levantó en los últimos días el bajísimo perfil que mantenía desde su derrota en las elecciones porteñas. El lunes último visitó al ministro de Economía, José Luis Machinea, en su despacho y anteayer juntó a más de 500 empresarios para explicarles cuál era, según su opinión, la salida para la crisis argentina.

La reunión con Alfonsín se realizó en el departamento de uno de los hijos del radical, e intentó ser secreta. Desde el radicalismo y AR brindaron explicaciones similares, y no demasiado sustanciosas, de lo que allí sucedió.

Lo concreto es que Cavallo levantó la bandera de la paz y ambos abandonaron la batalla verbal. Alfonsín ha expresado públicamente que Cavallo es el límite de la Alianza. También lo suele señalar como un fundamentalista de mercado y cerca de él le achacan al economista haber ayudado al derrumbe del gobierno radical en 1989. El ex ministro, por su lado, tampoco era, hasta ayer, muy generoso al referirse al veterano líder radical. Considera que sus ideas son de otra época y que pertenecen a la "vieja política".

"He visto que (Alfonsín) es un hombre que tiene muy buenas intenciones", consideró ayer el economista.

Cavallo llegó a lo de Alfonsín con la imagen fresca de los más de 500 empresarios que lo escucharon en la comida del Hilton. Ese fue el primer capítulo de su reingreso en el escenario mayor de la política luego de los gritos de la madrugada del 8 de mayo, cuando Aníbal Ibarra le ganó la jefatura de gobierno porteña.

En la comida con empresarios, el ex ministro desplegó algunas de sus cartas: dijo que quería brindar un mensaje de optimismo, pero que la Argentina se estaba "ahogando en un vaso de agua". También aseguró que respaldaba a Machinea, pero enseguida lo criticó por considerar que a las medidas que impulsa les falta "muchísima profundidad". Esta especie de doble discurso fue la marca de estilo de su presentación.

Sus colaboradores explicaron que Cavallo preparaba el escenario para una convivencia más íntima con el oficialismo.

Hubo un tramo muy significativo de su discurso en el que explicó que los primeros meses del gobierno de Fernando de la Rúa eran muy similares a los primeros meses del gobierno de Carlos Menem. Ambos, aseguró, carecían de rumbo.

Según la explicación que ensayó el economista, Menem sólo encontró el rumbo cuando lo convocó a él para tomar las riendas del Palacio de Hacienda.

"Es evidente que Cavallo funciona mucho mejor juntando poder que votos", se entusiasmó una de las voces de AR.

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