
El nuevo escenario internacional excede la competencia entre Estados Unidos y China; incluye un vasto proceso sincrónico de difusión de poder y de riqueza a otros países, y amplía las oportunidades de diversificación de las relaciones exteriores
La Argentina arrastra desde hace décadas cuatro grandes desafíos que se han ido agravando en relación directamente proporcional a su progresiva degradación interna y pérdida de relevancia en el escenario mundial: establecer un patrón de crecimiento económico perdurable, reducir drásticamente los niveles de pobreza, reconstruir el Estado para que sirva al interés general y revertir la declinación internacional. Cada uno de estos retos pone en carne viva las promesas incumplidas del ya largo ciclo de recuperación democrática iniciado en la primera mitad de los años ochenta del siglo pasado.

