
El profesional que retrató durante décadas a los mandatarios argentinos decidió retirarse luego de 47 años de haber sido un testigo directo de la historia. Centró su trabajo en la Casa Rosada, donde conservó una mirada periodística pese a ser el responsable de las imágenes oficiales. El acceso directo que tuvo a los jefes de Estado lo ubicó en una posición privilegiada, que no desaprovechó en momentos cruciales que requieren de una reacción en pocos segundos. Parte de su trabajo se puede ver en esta fotogalería
1'minuto de lectura

Por Carlos Crusoe

