
La antigua residencia de verano de Antónia Adelaide Ferreira, la legendaria “A Ferreirinha”, reabrió en Oporto tras una restauración integral, con su arquitectura intacta y una colección de arte de más de 300 obras
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En 1844, la viuda portuguesa de 33 años y con dos hijos pequeños, Antónia Adelaide Ferreira tomó una decisión que sorprendió a la sociedad conservadora del Duero: vendió los palacios ostentosos y la platería que había heredado de un matrimonio fracasado, y volcó cada escudo en la tierra. Aquella apuesta, arriesgada para cualquier empresario de la época y más aún para una mujer de entonces, la convirtió con los años en la mayor propietaria vitivinícola de la región y en una leyenda que la ciudad de Oporto todavía nombra con cariño, “A Ferreirinha”. Sobre la colina que domina el río, mandó construir entonces una residencia de verano que hoy, casi dos siglos después, reabre sus puertas completamente restaurada y convertida en un hotel boutique con más de trescientas obras de arte, llamado Torel Private Collection.
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