
Durante años, Estela Kliauga recuperó una propiedad abandonada y dejó que el propio Delta marcara el rumbo de la transformación
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El nombre de la casa tiene una historia sencilla y entrañable. Cuando Estela Kliauga le preguntó por qué se llamaba Bogotá la respuesta fue inesperada: el padre de su dueño había vivido sobre la calle Bogotá, en Villa Devoto. Y el nombre quedó.
Por Belén de Ancizar

