
Combinar alturas, follajes, colgantes y distintos planos permite crear sensación de abundancia sin llenar el espacio de macetas
Hay terrazas que parecen tener el doble de plantas de las que realmente tienen y el secreto no está necesariamente en comprar más, sino en hacer que cada ejemplar se luzca mejor dentro de la composición.
La primavera es un buen momento para lograrlo porque las plantas comienzan a crecer, aparecen las primeras flores y una terraza que durante el invierno podía verse bastante desnuda recupera volumen y movimiento. La clave está en dejar de pensar las macetas como objetos aislados y empezar a mirarlas como una composición.

El truco de trabajar en altura
Cuando todas las macetas están apoyadas en el piso, la superficie disponible se termina rápidamente. En cambio, si algunas plantas ocupan distintos niveles, el espacio empieza a multiplicarse visualmente.
Una maceta grande puede funcionar como estructura. Sobre ella, otras más pequeñas pueden generar distintos planos y, en los sectores superiores, las plantas colgantes aportan una cuarta dimensión: el espacio aéreo.
La paisajista Agustina Anguita lo resume así: “Las plantas colgantes aportan interés a espacios que, si no fuera por ellas, quedarían vacíos”.
Canastos suspendidos, estantes, macetas colgadas de una estructura o plantas que caen desde una repisa permiten sumar verde sin ocupar superficie de piso. Y además generan algo fundamental en un espacio pequeño: profundidad.

Una maceta que hace el trabajo de varias
Otro recurso para no gastar de más es elegir algunas plantas de mayor porte que funcionen como protagonistas: un arbusto florido, una gramínea o una especie de follaje abundante pueden aportar más presencia que varias macetas pequeñas desperdigadas.
La idea es combinar ejemplares que tengan diferentes funciones: una planta que dé altura, otra que ocupe el plano medio y algunas especies que se “derramen” hacia abajo.
En terrazas expuestas al viento, las gramíneas pueden ser especialmente interesantes. Anguita señala que su follaje ofrece poca resistencia al viento y que, en general, toleran bien el sol, por lo que resultan apropiadas para terrazas soleadas y ventosas.

El efecto terraza llena
Una composición interesante no necesita que todas las plantas estén florecidas al mismo tiempo. De hecho, mezclar follajes, texturas y momentos de floración puede hacer que el conjunto resulte más atractivo durante más meses.
En primer plano pueden aparecer plantas bajas y floridas; detrás, ejemplares de mayor volumen y hacia arriba, trepadoras o colgantes. El resultado es parecido al de un cantero tradicional, pero trasladado a contenedores.

Flores con estrategia
Para conseguir color sin gastar demasiado, conviene elegir especies que tengan una floración generosa y que puedan mantenerse atractivas durante buena parte de la primavera y el verano.
Salvias, lantanas, verbenas y algunas herbáceas de flor pueden funcionar muy bien en contenedores, siempre según la exposición y las condiciones particulares de la terraza.
La lantana, por ejemplo, es una de las especies recomendadas por Anguita para balcones y terrazas: necesita sol y buen drenaje, y sus flores pueden aportar color durante largos períodos, además de atraer mariposas a la terraza.


No todo tiene que ser flor
Una gramínea, una planta de follaje persistente o una especie de hojas grandes puede aportar estructura cuando las flores desaparecen.
Y ahí está uno de los secretos para gastar menos: comprar plantas que tengan más de una temporada de interés.
Otra manera de ampliar una composición sin convertir la primavera en una excusa para salir de compras es aprovechar plantas que pueden dividirse o reproducirse. Muchas herbáceas perennes pueden multiplicarse mediante división de matas cuando las condiciones son adecuadas y también existen especies que pueden propagarse fácilmente mediante esquejes.
Esto permite empezar con pocos ejemplares y, con el tiempo, obtener más plantas para distribuir en distintas macetas. El efecto no es instantáneo, pero permite construir una terraza vegetal de manera progresiva.

Macetas con personalidad
Comprar todo el conjunto de macetas de un mismo estilo puede resultar caro y, además, hacer que el espacio se vea demasiado uniforme. Una terraza puede ganar personalidad mezclando recipientes de distintos materiales y tamaños, siempre que exista algún elemento que los conecte visualmente.
Mezclar macetas de distintos materiales y tamaños suma personalidad y evita que la terraza se vea uniforme, sin perder armonía visual
El color, por ejemplo, puede repetirse en algunas macetas. También puede mantenerse una misma gama de tonos en el mobiliario mientras las plantas aportan variedad.
Incluso recipientes recuperados pueden convertirse en parte del diseño, siempre que sean adecuados para el cultivo, tengan drenaje y puedan soportar las condiciones de exterior.
Hay que tener en claro que no es necesario llenar cada centímetro disponible. Una buena composición necesita espacios vacíos para que las plantas puedan destacarse y para que el conjunto no termine pareciendo un vivero improvisado.
La sensación de abundancia se consigue combinando alturas, texturas, follajes y flores, no acumulando macetas.

