
Conservado hoy en Varsovia, su herbario documenta especies vegetales y permite asomarse a la sensibilidad de una figura clave del pensamiento socialista
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En un mundo donde a veces se pierde la fascinación por observar y preservar la naturaleza, la creación de un herbario es un acto de resistencia. En el caso de Rosa Luxemburgo, que lo recopiló en gran parte desde sus estadías en prisión, es todavía más que eso: es un grito de libertad donde la militancia nace de un profundo amor por la vida.
Por Juana Roggero

