El jardín experimental de una paisajista que alberga praderas, faisanes y mucho amor por los detalles
La paisajista y asesora de Grupos Jardín Coki Naón nos abre las puertas de su jardín, al que define como centro de experimentación. En un detallado recorrido, descubrimos cada rincón y develamos algunos de sus secretos de diseño.
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Como suele suceder, la casa propia –o el jardín propio en este caso– no refleja un estilo, sino una búsqueda. Un lugar de aprendizaje para el paisajista, de prueba y error. “Cuando veo plantas que me gustan pero que desconozco, las ubico en algún cantero con el fin de estudiarlas y ver cómo se comportan antes de proponerlas en algún proyecto”, cuenta Coki Naón, paisajista y asesora de Grupos Jardín, quien abrió las puertas de su espacio y compartió sus secretos de diseño.
El jardín de entrada tiene contenciones de quebracho que arman una suerte de bancos y canteros para salvar el desnivel natural entre los dos laterales, de unos 50 cm. En el patio de entrada se destaca una palmera pindó, que aparece en su esplendor en invierno, cuando el fresno de
adelante pierde sus hojas. Se aprovechó una pared ciega para colocar durmientes verticales con neomaricas en la base para guiar las vistas hacia la entrada principal.Inés Clusellas
La casa está orientada al sureste y por esta razón, desde la arquitectura, se diseñaron dos patios, para que entre más luz natural.
A la izquierda, el patio interno: es el corazón de la casa, ya que varios
ambientes miran a él. Se pintaron las paredes de negro y se colocaron espejos para dar mayor profundidad y resaltar todo lo que allí se encuentra. El pavo real es el galán de la casa. El recurso de los durmientes verticales permiten que las aves luzcan todas sus plumas. A la derecha, orlayas, achileas, verbenas y numerosas gramíneas le dan color al jardín.Inés Clusellas
Para criar los pavos y faisanes hubo que probar qué plantas toleraban la acidez del guano. Descubrieron que los Dietes bicolor toleran estas condiciones y que el Clerodendron bungei también se desarrolla bien y es muy resistente.
El desafío de combinar y generar composiciones bellas –de colores, luces y texturas– al ir probando y variando las especies, dice Coki, está siempre presente en su parque, repleto de pequeños detalles que son recuerdos de algún viaje u objetos reciclados encontrados en chatarreros.
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La paisajista Coki Naón vive a su parque como un centro de experimentación. Muchas de sus plantas son gajos o plantines compartidos entre los integrantes de los Grupo Jardín que asesora.Inés Clusellas
Crear diferentes espacios permite vivir el lugar desde variados puntos de vista, según la hora del día o la estación del año. Y agregar los sectores de sombra o la galería, lejos de achicar el jardín, lo hace parecer más amplio.
Para lograr mayor profundidad en el cantero se colocaron durmientes
verticales de diferentes alturas. Es un truco para engañar el ojo y que parezca más profundo.Inés Clusellas
“Mi jardín es un fluir de muchísimas especies, pero son los árboles los que principalmente marcan el diseño”. Estos además son la mejor excusa para crear diferentes rincones, con bancos y objetos que llevan la marca de lo artesanal, lo hecho con amor. Y también las plantas, aquellas que son descubrimientos, gajos compartidos, novedades o las que cuelan memorias en sus colores o en sus perfumes.
Los canteros silvestres lucen en todas las épocas del año. Se destacan numerosas gramíneas como miscantus, panicum, penisetum, calamagrostis y varias nativas como campulocliniums y solidagos.Inés Clusellas
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Para generar la sensación de pradera en los canteros se necesitan espacios amplios. Por esta razón se retiraron unas coronas de novia que funcionaban de cerco y se agregaron gramíneas y flores.
A la izquierda, el fondo del jardín, donde se armó un lugar de estar a la sombra, con Acer buergerianum en las cuatro esquinas. El espacio tiene bancos y una mesa hechos por el dueño de casa. Es importante elegir un solado firme para colocar el mobiliario. En este caso se utilizaron ladrillos con junta de arena. La presencia de madera reciclada y marcada por el paso del tiempo es una característica muy presente.Inés Clusellas
A la izquierda: El rincón enmarcado por una reja de la conejera de la abuela adornada con rosas ‘Iceberg’ genera otro espacio para disfrutar.
Aquí, la dueña del jardín y paisajista hace sus almácigos y plantines, bajo la sombra de una pérgola cubierta de glicina y jazmín chileno. A la derecha: Una galería cerrada con vidrio repartido para lograr un lugar de transición entre la casa y el jardín, y un ambiente más para ambas experiencias.Inés Clusellas
“Para mí, recorrer el jardín es transitar experiencias y recuerdos de muchas personas o momentos, que tuvieron algo que ver en su proceso. El jardín va tomando forma, y todos los años es diferente, está en continuo cambio, ya que al ser experimental me gusta ir probando diferentes situaciones”.
En todos los espacios exteriores pueden verse detalles, recuerdos de algún viaje u objetos reciclados encontrados en chatarreros.Inés Clusellas