
Diseñada por Edward Rojas y Esteban Uribe, la Casa Abovedada se adapta al entorno reinterpretando el tradicional revestimiento en tejuelas de alerce de Chiloé e incorporando criterios de eficiencia energética.
“Al ser un archipiélago, la región de Chiloé está ‘desconectada’ del resto de Chile por el mar. Históricamente, eso permitió que se conservara en una especie de cámara del tiempo en términos de arquitectura: acá se construyó y se diseñó de la mano de los carpinteros locales, sin tanta intervención de las grandes escuelas de diseño, más asociadas a Santiago de Chile o a Valparaíso”, nos cuenta el arquitecto Esteban Uribe, quien creció en esta región, famosa por sus iglesias de madera (declaradas Patrimonio de la Humanidad) y sus ‘palafitos’ (casas montadas sobre estacas de madera en el agua).
