
Con un uso originalísimo de las formas y el color, el diseñador de interiores Fabrice Juan estuvo a la altura de una dirección que es sinónimo de la alta costura mundial.
Pensar en alta costura es pensar en París; más precisamente, en la mítica Avenue Montaigne, su bastión definitivo. Y después de la reforma llevada a cabo por del diseñador de interiores Fabrice Juan, podemos decir que esta residencia de 280m2 responde perfectamente a su ubicación. Juan es un ferviente admirador del arte de vivir a la francesa, “una combinación de gusto, confort, atemporalidad y convivialidad”, según lo define. “Son valores que tienen sus raíces en la historia y la cultura de Francia, a los que estoy muy apegado, y en este proyecto se traducen en una estética con enorme sentido del detalle y la exigencia en todas sus formas”.

