
El estudio Aline Roman Arquitetura estuvo al frente de ambos proyectos de renovación en un mismo edificio
Un living comedor alargado y angosto, con doble altura y un ventanal repartido, de piso a techo, que da a un gran parque y deja entrar el sol por las tardes. Ese es el ambiente más representativo de los departamentos de Lívia y Morgana, ubicados en un edificio de Curitiba, Brasil.
- Para renovar sus propiedades, de 120 m2, ambas convocaron a la arquitecta Aline Roman, directora del estudio que lleva su nombre. Partiendo de la misma base, los resultados muestran una fuerte impronta personal en cada uno.
Entiendo que los proyectos parecen ser muy diferentes, pero –si nos fijamos– poseen la misma lógica. Lo que cambia en cada uno es la materialidad, y es interesante percibir cómo eso está íntimamente relacionado con la historia de quien va a vivir allí.”
— Arq. Aline Roman, al frente de Aline Roman ArquiteturaUna nueva etapa
Morgana llevaba un tiempo viviendo en este departamento, cuya cocina ya había renovado. Pero modificar el sector social seguía entre los pendientes. “Sentíamos la falta de algunos elementos que eran importantes para nuestra manera de disfrutar la casa, como una chimenea y un bar, y lograr que toda el área social se sintiera integrada”, nos cuenta la dueña de casa.

“La clienta quería finalizar las salas de estar y comedor para poder recibir y vivir mejor el espacio. Pero no quería sobrecargarlo, por lo que tuvimos que ser muy precisos con las medidas en la curaduría de muebles", cuenta la arquitecta.

“Aunque recibe la luz del ventanal, el comedor no es muy claro. Asumimos esta característica y partimos hacia una paleta más oscura, pero trayendo puntos y planos de color. El uso del azul –para el bar– y el bordó –en las sillas– remite al atardecer que se ve todos los días desde aquí”, aseguran.

Gracias al revestimiento de madera y los planos blancos y grises, el comedor queda a la vez sectorizado e integrado al estar.

Foco principal
“Una de las decisiones de diseño que más me gustó fue evitar muebles demasiado altos o profundos en el living, justamente para no interferir con la vista y con la sensación de amplitud que generan los techos altos”, cuenta Morgana.

“El living es mi ambiente favorito, especialmente a la hora del atardecer. La luz que entra por los techos altos, sumada a los materiales elegidos para el ambiente, crea una atmósfera muy agradable. Es el momento en que tengo ganas de sentarme en el sillón, poner algún disco y contemplar la ciudad mientras anochece”.

“Creo que el mayor cambio del departamento fue que pasamos a tener un área social realmente linda y agradable para usar y, sobre todo, para recibir a amigos y familia”.

Historia familiar
“También tengo que hacer una mención especial al toilette, que fue diseñado por Aline y está revestido con un empapelado lleno de bananeras, en homenaje a mi abuelo, que era bananero”, cuenta Morgana. “Es un ambiente pequeño, pero terminó teniendo un significado muy afectivo para mí”, revela.

Estratégico
“Otro ambiente al que la renovación le dio un toque especial fue mi habitación. Con los cambios que hicimos, quedó mucho más acogedora y cálida”, cuenta Morgana.

“Para crear el nicho deseado al pie de la cama, sin recurrir a intervenciones en la estructura del edificio, levantamos un muro de drywall”, explica la arquitecta.

Página en blanco
Recién casados, Lívia Fontana –artista plástica– y su marido, abogado y DJ, buscaban el hogar perfecto para su nueva etapa juntos. La altura del techo del living y la luminosidad fueron clave para elegir este departamento, que el Estudio intervino cuando todavía estaba en etapa de obra gris.

“Este proyecto traduce la transición hacia una nueva etapa de la vida: un espacio que acoge el acervo afectivo y la memorabilia de sus habitantes, al tiempo que deja abierto el camino para la construcción de nuevos recuerdos", describe la arquitecta.

Multiespacio
“Los pedidos esenciales de los clientes fueron que la sala de estar fuera un área multifuncional –con la posibilidad de ser atelier, estar, biblioteca, sala de música– y también integrar algunos muebles que traían de la casa anterior”, cuenta Aline.

“Elegir un mobiliario suelto nos permitió que el living fuera más versátil. Incluso la consola, que forma un plano horizontal en la sala, está abierta. Eso permite que la ocupación sea libre, dependiendo del uso y el momento de la familia".

“La consola y el estante flotante organizan el espacio a lo largo, mientras que todo lo demás puede cambiarse, intercambiarse, hacerse o deshacerse”.

Hay sillones de diferentes estilos, tamaños y tonos a lo largo de todo el ambiente. La idea es que inviten a compartir, conversar y apreciar el paisaje.

Personalizado
“El dormitorio es mi ambiente favorito de la casa, porque la cama quedó ubicada frente a la ventana y me encantó ese detalle”, cuenta Lívia.

“La habitación tiene una vista tan bonita como la del living, hacia el oeste y el Parque Barigui. Visualizamos todos los colores que el cielo toma al atardecer, de ahí los tonos de azul y rosa que confluyen con el exterior”.

Al no quedar espacio para las mesas de noche, sujetaron del techo una lámpara de brazo larguísimo que llega hasta la cama.
Tanto para el área social como para las habitaciones eligieron el mismo piso de madera maciza de cumarú, una manera de integrar visualmente toda la propiedad.


