
Una planificación precisa en tiempo récord les permitió transformar un espacio pequeño y oscuro en el corazón de su nuevo hogar
A veces un pequeño gesto puede tener consecuencias virtuosas. Así fue para la dueña de este departamento, quien ya había trabajado con el Estudio Romano-Cal y volvió a llamarlos para dar un paso seguro hacia su nuevo hogar. Esta vez quiso que participaran desde el principio y les pidió que la acompañaran a ver la propiedad que le interesaba. Su gran duda: la cocina, muy chica y oscura para una familia de cuatro.

“Tiene potencial, avanzá”, fue el veredicto de las arquitectas Victoria Romano y Sofía Cal. La solución era ampliar la cocina tomando un cuarto de servicio contiguo que incluía baño y lavadero. El siguiente desafío serían los tiempos: “Empezamos a trabajar en el aire con un proyecto que diseñamos mientras se hacía la operación inmobiliaria”, recuerdan.

La familia necesitaba mudarse en un mes. Entonces, mientras ellos escrituraban, nosotras empezamos el proyecto: lo primero, como siempre, fue encargar los muebles.”
— Arquitectas Victoria Romano y Sofía Cal, Estudio Romano-Cal
“Fuimos a ver al carpintero con el plano y cálculos aproximados (imposible tener medidas exactas hasta tirar la pared). Después habría que corregir y ajustar in situ, pero era la única forma de llegar en 30 días”.

Optimizar tiempo y recursos
“Ellos se mudaron y pudieron usar la cocina desde el primer día, pero también acordamos que iban a quedar retoques y detalles de terminación típicos de un trabajo contrarreloj con varios rubros en simultáneo”, aclaran desde el Estudio Romano-Cal.

La pared divisoria estaba donde ahora se ubica el artefacto de cocina, una distribución que permitió proyectar el mobiliario a cada lado de forma independiente.
Concebida por el mismo estudio para la casa anterior de los dueños, la mesa fue el punto de partida para el diseño y la distribución general.

Cocina, comedor diario, lavadero, despensa... El mismo espacio resuelve una multiplicidad de funciones que no se notan a simple vista. En gran parte esto se debe al mueble perimetral que deja todo oculto.
Cuestión material
Las arquitectas suelen recomendar melamina en cocinas, pero en este caso también resultó más veloz en comparación con la madera, que implica lustre y otros requerimientos de fábrica.
Al tratarse de una planta baja, colores y materiales priorizan la claridad: “La madera, que es protagónica y aporta calidez, se combinó con revestimientos blancos y brillantes”.

La familia optó por la practicidad de una cocina separada del living pero comunicada mediante un vano. El arco se hizo para generar un foco de atención que impacte desde afuera.

“Estábamos uniendo dos ambientes e incorporando artefactos y muebles existentes; por eso nuestro objetivo principal fue la cohesión: integrar cada elemento para que todo se lea como un conjunto armónico”.


