
En Coghlan, una casa fue puesta a punto con una remodelación y un interiorismo que juegan entre el pasado y la actualidad.
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“Como los dueños tienen gustos opuestos –él es más clásico, mientras que ella se vuelca por lo contemporáneo–, uno de los principales desafíos en el interiorismo fue lograr la armonía entre ambos estilos”, dice el diseñador Rob Ortiz cuando recuerda su trabajo en esta casa de Coghlan. Este tipo de mediación (bien lo saben también los arquitectos) es una de las tareas no escritas de la profesión, y acá se llevó a buen puerto, mostrando rasgos de los dos en un resultado único, como no podía ser de otra forma.
Por Carolina Otero

