
La rama italiana del arquitecto Fernando Malenchini le encomendó la actualización de su villa. Hoy, diez siglos de historia se abren al público para hospedaje y eventos rodeados del mítico encanto de la campiña florentina.
“Mi familia es originaria de Italia: una rama permaneció allá y otra vino a la Argentina. Los que se quedaron con esta propiedad en La Toscana siempre tuvieron una predisposición hospitalaria: la invitación para todos los primos llega cada año, puntualmente”, comparte con nosotros el arquitecto Fernando Malenchini, socio del estudio de arquitectura y paisajismo Pondal-Malenchini junto con su colega Diego González Pondal. “En verano, los parientes llegan desde distintos puntos. Cuando viene el frío, baja cada uno a su ciudad”.

