
Trabajaron en el paisajismo, colaboraron activamente en el proyecto de arquitectura y hasta hicieron ellos mismos importantes piezas de carpintería
“Somos una familia de seis, con hijos de entre 4 y 22 años, y para la dinámica diaria fue fundamental pensar distintos ambientes donde cada uno pudiera estar tranquilo: la terraza, el patio, los livings. Cada centímetro cuadrado está muy aprovechado”, dice el ingeniero Sebastián Gómez Abuin. Y no podía ser de otra manera, ya que la arquitecta de la obra fue su hermana (y vecina) y todo se conversó a fondo.

“Acá había una casa chorizo sin techo ni puertas; solo quedaban algunas paredes ahogadas entre plantas”, recuerda la arquitecta Cecilia Gómez Abuin, creadora de Monoestudio, sobre el lote donde levantó este edificio tanto para su familia como para la de su hermano, tras una inversión conjunta.

La casa de Sebastián y su mujer, Constanza Bauzá, da tanto a la calle como a un patio interior y tiene, además, una terraza rodeada de verde, con quincho y pileta. “Nosotros plantamos todas las especies. Me doy bastante maña, y me gusta poner manos a la obra en todo”, comparte el dueño de casa.

“La combinación de plantas es resultado de la prueba y error. Fuimos sumando las que teníamos, al tiempo que veíamos si resistían o no”.

“En esta casa los materiales se exhiben en bruto: el hormigón visto, la madera casi sin lustre y las aberturas de chapa, flexibles para crear formas y jugar con colores distintos”, dice la arquitecta.

Fluidez total

Las plantas bajas aprovechan el ancho del terreno, de 7,80m, y se abren por completo a los patios. Como permite sostener grandes vacíos sin columnas, el hormigón fue clave para la buscada fluidez entre ambientes.”
— Arq. Cecilia Gómez Abuin, hermana de Sebastián, dueño de casa
“La pandemia nos dio tiempo de sobra para catapultarnos no solo al paisajismo sino, también, a la fabricación de muchas de las piezas de madera que visten las paredes de la casa, como los nichos en la cocina o el respaldo de nuestra cama”, agrega Sebastián tras aclarar que varias de las decisiones tomadas contaron con la supervisión estética de su hermana.

“Mi hermana influyó mucho en nuestra elección de equipamiento y terminaciones. Con su aval, nos arriesgamos con detalles como el revestimiento de la cocina (que suma trama y color) y la unificación de todas las paredes en un verde azulado”.

Hacia el sector privado
El bien aprovechado pasillo lleva a todos lados: cocina, living, sala de TV y, también, a los cuartos, ya que la pared de la biblioteca oculta la escalera.


Al igual que muchas otras tareas de la casa, como el paisajismo, los dueños encararon con sus propias manos tareas de carpintería que dieron como resultado, entre otras, el revestimiento y las mesas de luz que visten el dormitorio principal.

Los quiebres del techo responden a las tangentes que exige el Código de Edificación, que la arquitecta decidió dejar exhibidas. “No incomoda en absoluto que le saquen un poco de altura al dormitorio. Por el contrario, creo que generan un efecto interesante en el ambiente”, dice Sebastián.





