
En medio de una ciudad abarrotada de turistas, descubrimos uno de sus rincones más silenciosos y señoriales
Hay una Sevilla que todos conocen: la de la Catedral, La Giralda, el Real Alcázar, con calles abarrotadas de visitantes que buscan la postal perfecta. Pero basta desviarse unas pocas cuadras del circuito turístico clásico para encontrar una Sevilla discreta e intimista. Fue justamente así que dimos con uno de esos hallazgos que justifican un viaje: el Palacio de Villapanés, un antiguo edificio del siglo XVIII convertido en hotel, donde incluso la gastronomía se transforma en una puerta de entrada a la cultura andaluza.

Hoy convertido en hotel con una llave Michelin, Villapanés revela una Sevilla íntima, donde la historia sigue viva y habitada.

Desde 2009, el Palacio está protegido como Bien de Interés Cultural de la ciudad de Sevilla y conserva gran parte de sus elementos arquitectónicos originales, algo que se percibe no bien se atraviesa el zaguán.


La construcción sigue el tradicional esquema de la casa-palacio sevillana. Detrás de una extensa fachada se suceden espacios pensados para la vida aristocrática de la época: el zaguán, las antiguas cocheras, las galerías y los distintos cuerpos del edificio que se articulan alrededor de un gran patio central y un jardín posterior.

Restauración sensible
La restauración convirtió el antiguo palacio en un hotel de lujo sin borrar su memoria. Los techos altos, las columnas de mármol, los patios interiores y la monumental escalera dialogan con intervenciones contemporáneas discretas que respetan el espíritu original del edificio. Es en este escenario donde encontramos otro de los grandes atractivos del lugar: la cocina de Jorge Cortés.

Es en uno de los salones del palacio donde funciona Los Rincones del Marqués, el restaurante que termina de dar sentido a la experiencia con una propuesta que busca recuperar aquella Sevilla antigua que actuaba como puerta de entrada de saberes, productos y culturas llegadas de todos los rincones del mundo.


“En este lugar me resulta fácil imaginar aquella ciudad que durante siglos recibió influencias de África, Oriente y América. Sevilla siempre fue un lugar de intercambio. En Villapanés, esa vocación hoy se expresa, también, a través de los sabores”.

Más situaciones de disfrute



La arquitectura original dialoga con intervenciones contemporáneas muy discretas que respetan el espíritu original del edificio; la sensación de estar dentro de una página de la historia de Sevilla, con las comodidades del presente.


