
El solar que ocupa fue sede del primer Teatro Colón. Ampliado y modificado, tuvo que ser demolido para dar paso al ambicioso proyecto actual, que lo convirtió en el banco más importante del país.
El colosal edificio de la casa matriz del más importante banco argentino y único con una completa presencia territorial respondió a una consigna que expresara este rol. “Un monumento eterno”, fue lo que le pidieron al arquitecto Alejandro Bustillo en setiembre de 1939. “Resolver asuntos técnicos y artísticos en un nuevo plan de conjunto que abarque toda la manzana”, definió el directorio. El proyecto implicaba la demolición de toda la manzana. Y ahí está, con su singular porte, ocupándola en forma completa, entre las calles Rivadavia, Reconquista, Mitre y 25 de Mayo.
