
Hacia finales del siglo XIX, la típica casa colonial, sencilla y chata dejó de satisfacer a la clase terrateniente, que tenía a París como modelo. Así, Buenos Aires se lanzó a la construcción de mansiones y palacetes al estilo francés, que engalanan la ciudad aún hoy.
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Según la guía Baedeker de 1907, Buenos Aires contaba al 18 de septiembre de 1904 con 4.326 casas de madera, 76.766 de piedra y ladrillos, y 1.448 de otros materiales. De ese total, 72.092 eran de planta baja y sólo 8.496 de un piso, 961 de dos pisos, 262 de tres pisos y 736 de más de tres.

