La barra rectangular ocupa todo el salón y favorece el intercambio entre cocineros, mozos y comensales.
Revista Lugares

Así es el último restaurante de Germán Martitegui en Recoleta, sin mesas y sin carnes

Una puerta con timbre lleva a Marti, el nuevo emprendimiento del cocinero que abrió poco después de cerrar Tegui. Cómo es el original espacio y en qué consiste el menú.

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No hay improvisación. El último proyecto de Germán Martitegui es una síntesis precisa de todo lo que le gusta a él, de su evolución y su manera de sentir la cocina (o la vida) hoy, donde pone en juego mucho más que la mitad de su apellido.

Una puerta blanca y un timbre –al estilo speakeasy, recurso ya usado en su antecesor, el legendario Tegui– conducen a un pasillo azul, una especie de backstage que lleva al salón-jardín de invierno ocupado íntegramente por una barra rectangular de madera de lenga y rodeado de plantas. En el centro, los fuegos, donde ocurre la magia. Quizás una reminiscencia de su paso por los sets de televisión, acá todo está a la vista y la cocina es un espacio teatral. Desde cualquier lugar se puede observar la acción de los cocineros y a los mozos moverse en ese cuadrilátero en una coreografía que parece ensayada. La cercanía favorece la experiencia sensorial. Se trata de curiosear, tentarse y oler esas planchas y ollas humeantes para descubrir colores y texturas no tan habituales, porque casi todo lo que sale de allí es de origen vegetal.

Sutil ceviche de palta y manzana verde sobre leche de tigre vegetariana.
Sutil ceviche de palta y manzana verde sobre leche de tigre vegetariana. Mariana Eliano
La cocina está en el centro y es donde sucede la acción: desde todas partes se puede observar cómo arman los platos llenos de color y texturas.
La cocina está en el centro y es donde sucede la acción: desde todas partes se puede observar cómo arman los platos llenos de color y texturas.Mariana Eliano
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He aquí el gran giro conceptual: no se sirve ni un gramo de carne en esta barra, aunque sí derivados (huevo, queso y leche) y también opciones veganas. “No matamos animales”, fue la premisa de Martitegui cuando decidió abrir Marti, que pudo concretarse, pandemia mediante, recién a fines de 2021.

La carta apenas sugiere los platos y la estacionalidad manda. Primero, los panes, con distintas salsitas para untar: de nuez con cremoso de girasol, de mate con hongos, un glorioso brioche con manteca especiada, un chipa con fermento de mandioca y una galleta de semilllas.

Preparación del shawarma de hongos, especialidad imperdible de la casa.
Preparación del shawarma de hongos, especialidad imperdible de la casa. Mariana Eliano
La enorme barra ocupa un jardín de invierno rodeado de plantas que se encuentra detrás del local Tramando, sobre la calle Rodríguez Peña.
La enorme barra ocupa un jardín de invierno rodeado de plantas que se encuentra detrás del local Tramando, sobre la calle Rodríguez Peña.Mariana Eliano
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Se aconseja pedir un pan, dos platitos y un postre por persona. “En Tegui eran dos o tres ingredientes los que se destacaban. Acá rompimos con eso y tenemos por ejemplo un curry que se hace con veinte ingredientes”, reflexiona José Chiarenza, jefe de cocina y responsable de muchas de las creaciones de Marti. Carnívoro como la mitad del equipo, reconoce que estos platos le resultan muy sabrosos y toma con entusiasmo el desafío de cocinar con vegetales, jugar y experimentar. “Ahora llegaron una naranjas sanguíneas y estamos viendo cómo las incorporamos”, cuenta, ilusionado.

Marti abrió poco después de cerrar Tegui y conserva gran parte de su equipo.
Marti abrió poco después de cerrar Tegui y conserva gran parte de su equipo.Mariana Eliano

Los hongos son protagonistas. “Te permiten hacer muchas cosas. Los cocinás como un churrasco y son carnosos”, explica Chiarenza. Lo más curioso es que los cosechan en el mismo salón: crecen dentro del “hongario”, una cámara vidriada donde se conserva, a la humedad y temperatura ideal, una comunidad de shitakes, gírgolas, enokis y el melena de león (una figurita difícil), justo al lado de la cava de vinos curada por Martín Bruno, también a la vista. Se lucen cuando los sirven en versión shawarma (cocinado durante 6 horas) sobre una hoja de kale y espuma de salsa bearnesa. “Hacemos dos por día y alcanza para 50 personas”, explica Maitén Rojas, encargada de armar y marinar la especialidad y hacer el show de cortar las láminas frente a los comensales.

José Chiarenza, jefe de cocina, trabaja a la par de Germán en la creación de los platos.
José Chiarenza, jefe de cocina, trabaja a la par de Germán en la creación de los platos.Mariana Eliano
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Variedades de hongos cosechadas en la cámara vidriada a la vista de los comensales. Son protagonistas en varios platos de Marti.
Variedades de hongos cosechadas en la cámara vidriada a la vista de los comensales. Son protagonistas en varios platos de Marti.Mariana Eliano

Para combinar y compartir a gusto, hay un ceviche de palta y manzana verde –una delicadeza de presentación, con hinojo, pepino, maíz grillado y flores, sobre una leche de tigre vegetariana–, berenjenas ahumadas con higos frescos y crema de almendras, capeletis de alcaucil y la bomba, un soufflé de quesos recién salido del horno. De postre, la bola de fraile con helado y la oblea de pistachos son deliciosos. Los fines de semana hay brunch, en plan más decontracté: waffles, yogur, tortilla de mandioca y queso, pastelería, jugos y el Spritz de uvas verdes (con un verjus de Matías Michelini), gran aliado de todo lo que acá se come.

Rodríguez Peña 1973. Mediodía y noche. Se puede reservar, pero también ir y esperar . Sábados y domingos, brunch. IG: marti_barra

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