
A través de sus tapices, las tejedoras de esta localidad, lograron convertir el dolor que implicó el abandono forzoso de 300 hogares, en un espacio de reflexión y memoria que ayudó a todo el pueblo.
El 11 de marzo de 2000, el pequeño pueblo de Mampuján, ubicado en el departamento de Bolívar, en el norte de Colombia, fue testigo de uno de los episodios más cruentos del conflicto armado colombiano. Un grupo de paramilitares, pertenecientes a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), irrumpió en la comunidad y, aunque la intención inicial parecía ser el exterminio de la población, por razones desconocidas, los paramilitares optaron por expulsar a los residentes del pueblo, en lugar de asesinarlos. Sin embargo, la violencia no quedó ahí. También retuvieron a siete hombres, obligándolos a hacer de guías y llevarlos hacia el caserío de Las Brisas. Allí, bajo la acusación de ser colaboradores de la guerrilla, once campesinos fueron brutalmente asesinados.

