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Hubo un tiempo en que el perro dormía afuera y su única “cobertura médica” era una vacuna anual y, con suerte, algún hueso de la carnicería. Pero en los últimos años, el escenario cambió de forma drástica. Hoy, en la Ciudad de Buenos Aires, ya hay más mascotas que niños menores de 14 años. Este cambio demográfico no es solo numérico; es emocional y, sobre todo, económico.



