
Residencias premium, inversiones inmobiliarias, entrenamiento cognitivo y estrategias de “exit planning” son posibles herramientas para construir una etapa de autonomía y disfrute
“Cuando seamos más grandes queremos una habitación en la residencia donde nuestro papá pasó sus últimos días”, dicen Keren Stilman (50) y su hermana Iardena (54). Las dos visitaron durante un año a su padre Ricardo en LeDor VaDor, un lugar ubicado en Chacarita que brinda atención y contención a personas mayores, acompañándolos con una mirada interdisciplinaria. “Desde que llegó se integró a las actividades sociales y volvió a ser el Ricardo que siempre fue, vital y con autoestima. Nosotras estuvimos muy tranquilas y siempre en contacto con todos los profesionales de la institución. Por eso nos pusimos de acuerdo en que cuando nos llegue el momento podríamos vender la casa familiar si es necesario, para afrontar los gastos en pos de esa calidad de vida, de esa estimulación”, dice Keren, que trabaja en una empresa de seguridad informática.

