
Jorge Rey, el diseñador elegido por Cris Morena: “Una bruja me dijo que pasaría todo esto que vivo”
A los 26, ya tiene peso propio en la industria y se luce en el canto y la actuación
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En otro día nublado de Buenos Aires, Jorge Rey habla de optimismo, de intentar ver el sol aunque no esté. Y eso tiene explicación. El diseñador de 26 años elegido por Cris Morena para colorear su universo, el que canta, compone, dibuja, actúa y disfruta cada instante, casi pierde la vida con apenas 13 años. Era un 31 de diciembre cuando lo atropelló un auto en su pueblo natal, Rufino (Santa Fe). “Había ido con mi prima a comprar unas cañitas voladoras para festejar después de la comida. Quisimos probar una al costado de la calle y, después de encenderla, salimos corriendo. Con tanta mala suerte que al cruzar apareció un auto a toda velocidad y me agarró. Quedé inconsciente; me desperté a las 12 con el llanto de mi mamá y los fuegos artificiales como música de fondo. A veces la realidad supera la ficción”, dice.
-Lo contás sin drama.
-Es que para mí la vida es muy absurda, y una sorpresa constante. Yo celebro que sea así, porque entonces vas encontrando cosas mágicas. Imaginate que el plan original era divertido, pero terminé despertando en una clínica, en una situación de drama en medio de los festejos. Yo nací con un sentimiento que llamo “efecto mariposa”. Eso de buscarle la posibilidad a todo. Obviamente no estuvo bueno pasar un verano entero sin poder caminar, sumado a la culpa de saber que yo había cruzado mal esa calle. Pero ahí empecé a diseñar con la computadora. Me ponían la tele y yo miraba Historias de corazón, el ciclo de novelas que presentaba Virginia Lago. Y a la par, creaba sin parar.
-¿Desde cuando el coqueteo con la moda y el diseño?
-Nancy, la mamá de una amiga, era modista. Cuando iba a su casa chusmeaba todo. Siempre fui muy observador, curioso, me gustaba lo lindo, lo nuevo, lo creativo. Veía muchas revistas cuando iba a su casa. Además su hermana estaba haciendo corte y confección. Todo eso me inspiró un montón.
-Tenés apenas 26 años. Ya conocés la fama, el reconocimiento. Y hablás diferente a los chicos de tu edad...
-A mí lo que me hace feliz es hacer, llevarme bien con la gente, aprender, ser generoso y agradecido. A veces siento que soy demasiado romántico y es cierto que también uso palabras distintas. Me gusta esa búsqueda. Creo que el que valora lo bello tiene que poner su grano de arena para que eso se conserve. Me encantan las palabras y pintar un poco lo cotidiano con acuarela. Creo que tengo una narrativa a la hora de crear, de compartir un show.
-¿Te hubiera gustado nacer en otra época?
-Yo vivo en mi mundo medieval contemporáneo y siempre busco lo humano. Me muevo mucho por la ciudad y mis días son variados. Compongo y grabo, voy a ver a mis amigos que tocan el bajo, hago desfiles y producciones. Siempre estoy habitando y observando moda. El teléfono es como nuestro altar en esta modernidad, pero me hubiera sentido muy feliz en los 80. Fantaseo bastante con eso de encontrarse más fácil, sin un interfaz de por medio.
-Sin dudas sos un diferente. ¿Qué te dice la gente?
-Todavía hay personas que me preguntan: ¿qué sos? ¿Trans, hombre, mujer, queer, no binario? Y les digo: “Soy Jorgito”. O en su defecto Aky Rey, que es mi nombre artístico cuando hago música. Soy un humano como vos y como todos, que trata de hacer lo que le gusta de la mejor manera posible. Mi expresión, desde chico, siempre fue muy auténtica. Yo hacía patín artístico en un pueblo.
-¿Cómo te acompañaron tus padres?
-Increíble. Siempre me da mucho orgullo y me emociona lo que hacía mi mamá. Porque sabiendo que la gente se burlaba de la expresión de aquel niño, igual me acompañaba sabiendo que ese era mi deseo. Y obvio que toda esa situación la incomodaba. Pero lo hacía igual. Tengo videos con los peinados con picos de brillos que me hacía, por supuesto a mi pedido. El chiquito quería eso y ella le cumplía ese deseo. Por eso me pongo tan mal cuando leo comentarios de gente que, ante casos parecidos, dicen: le faltaron unos azotes. Qué bueno sería que entiendan que hay cosas que vienen con uno.

-¿Tu papá también te apoyó?
-Sí, siempre me dijo que lo importante es ser feliz. Y que la vida era un suspiro.
-También contaste que te hicieron bullying por tu cuerpo.
-Ay sí, también eso. Fui bastante gordito, tuve una etapa de obesidad. Eso sucedió entre los 10 y los 15 años. Hasta que di el estirón y empecé a entrenar y alimentarme bien. Después terminé jugando al rugby, que me encanta. Es un deporte que me parece espectacular y me ayudó mucho.
-¿Patín y rugby? Esa combinación explica un poco el blend de tu personalidad...
-[Risas] Y sí. Me quedaron amigos geniales. Y tengo los del colegio, que los amo y siempre me hacen reír un montón. Es un planazo reunirnos y romantizar ese pasado que tuvo cosas duras, pero del que logré resurgir. Soy muy de celebrar.
-Tenés 26 años y un nombre en la moda. ¿Sos consciente de eso?
-Sí, me honra. Porque es el fruto del trabajo y del deseo. A mí me encanta trabajar y sentir que logré cumplir mi sueño, que es hacer obras de arte habitables. Esa es la definición que elijo a la hora de describir mi propuesta.
-¿Qué te aburre?
-En moda, casi nada. Me adapto a cada persona. Lo único que me aburre es la hipocresía, la gente careta. No tolero a los deshonestos. Los detecto mucho porque yo soy una persona absolutamente fiel a lo que siento. Tengo ojos de amor y creo que siempre hay espacio para todos. Veo gente muy talentosa. ¡Y sí existe la alta costura en la Argentina! Me cansa que se cuestione eso. Después se pueden discutir las formas, los gustos. Pero para mí algo que está hecho a mano, pensado, único, bordado durante horas y horas, con pruebas, tiempo...Eso es alta costura.

-¿Te gusta o admirás a alguien en especial?
-Pero claro. A mí me gustan todos. Yo veo cosas de los Pucheta Paz y me encantan, como también los vestidos de Gabriel Lage, Vero de la Canal y demás. Cuando algo está bien hecho uno debe salirse del ego y ponderar.
-¿Cómo se hace hoy con la crisis de la industria textil?
-Yo siempre estoy buscando la posibilidad. Con tal de vivir y hacer lo que me gusta, que es crear, no pongo límite al esfuerzo. Hay una baja en lo que es más pret, obviamente se nota. Pero la estoy piloteando bien porque hago muchas cosas más allá de la marca. El mercado es mini y está muy competitivo. Mientras, no bajo los brazos. Viajo y me enamoro de chucherías, que traigo. Ayer estuve todo el día en Once y volví feliz con unos tubos de un material rarísimo, que me sirven para hacer volados.
-¿Pampita fue un poco hada madrina en tu carrera?
-Sí, porque se puso un vestido mío para un Martín Fierro, uno rosa con metros de tul que salió en todas partes. Fue muy generosa. Yo ya la había visto, pero se concretó todo en el evento de una fundación. Fue un momento de magia total, que hizo que me pusieran el foco.
-¿Es cierto que una bruja te auguró esta vida?
-Uno sabe algo de videntes y tarot porque se usa bastante en el campo. Pero nada que me haya obsesionado. Hasta que una vez alguien me dijo que pasaría todo esto que vivo, y varias cosas más muy impresionantes. Recuerdo que habló de una gran oportunidad,y me describió a una mujer rubia. ¡Era Cris Morena!
-Porque no solo entraste a su mundo a través de tus diseños, sino que también actuaste.
-Sí, los sueños que se fueron cumpliendo. Trabajé en Margarita: es todo muy loco, muy lindo. Vivo sumergido en un ecosistema totalmente creativo. Y la bendición de haber dado con buena gente que me dio oportunidades, consejos, confianza.

-¿Cómo te ves a futuro?
-Yo me imagino siendo padre. Siempre lo soñé y seguramente a futuro se cumpla.
-¿Estás de novio?
-Justo ahora sí. Estoy contento porque yo, que soy tan positivo y creo en las posibilidades, pensé que no me merecía un amor del bueno. Y te digo que me angustiaba mucho que me tomara ese pensamiento. En el mientras tanto escribí y escribí. Hice mi primer álbum, que saldrá ahora en septiembre. Recuerdo que me dije a mi couch vocal: “Termino esto y no escribo más hasta que no me enamore”. Y a los diez días conocí a este chico. Es un new romantic como yo, que le gusta la poesía, la ópera y la literatura.
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