
De Dolores a Tucumán, pasando por Tandil y Pigüé, Argentina se consolida como el país de estos desafíos culinarios que ayudan a reforzar la identidad de cada lugar
DOLORES.– Un sándwich de matambre de 20,7 metros de largo (para el que se usaron 57 baguettes y 16 kilos de matambre criollo)es exhibido sobre un tablón de madera sostenido por caballetes, en la diagonal principal de la Plaza Castelli. Está listo para ser cortado y degustado por una larga fila de personas, que llevan en sus manos el vale para retirar su porción y una calcomanía de la campaña “Yo Amo al Matambre”, promovida por los emprendedores locales “Gastronómades”. Son quienes están a cargo del reto culinario en esta ciudad, situada al sur del río Salado. “Acá se sirve así, solo pan y matambre, sin aderezos ni queso”, aclaran.
