El jurado presidido por el chef Mauro Colagreco eligió ganador al restaurante conducido por Alina Ruiz en la edición 2026 del Prix Baron B
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En una ceremonia realizada este mediodía en el Faena Art Center, Anna Restaurante de Campo, de Castelli, provincia de Chaco; fue coronado ganador de la 8va edición del “Prix Baron B - Édition Cuisine”, el concurso gastronómico más relevante de la Argentina. Se impuso así a los otros dos finalistas: Alcanfor, del barrio porteño de Villa Crespo, y Crujiente de Ushuaia, Tierra del Fuego.
“Desde 2009 cocinamos sin carta, con los productos del día”, contó Alina Ruiz, al presentar al jurado el plato ganador: un lingote de cabrito con chafaína. “La chafaina se elabora durante la faena del cabrito con distinas partes del animal, ya que se aprovecha todo: somos productores y sabemos el valor que tiene criar cada cabrito”, agregó.
Ubicado en las puertas del Impenetrable Chaqueño, en Castelli, Anna Restaurante de Campo es llevado adelante por la chef Alina Ruiz en Finca Don Miguel. Allí funciona este restaurante sin carta, que ofrece platos solo con los ingredientes que ella y su familia produce La huerta, los corrales y el monte nativo son el punto de partida de una propuesta que cría y cosecha sus propias materias primas.
Su cocina se rige por la estacionalidad y combina técnicas contemporáneas con prácticas de ganadería regenerativa y aprovechamiento integral de los alimentos. Su plato, “Lingote de cabrito, chanfaina / papel de nuestro ordeñe’, fue maridado con Baron B Brut Nature.

El jurado presidido por el platense Mauro Colagreco -chef de Mirazur, en Francia, que cuenta en total con 8 estrellas Michelin por sus restaurantes- estuvo integrado por sus colegas Gonzalo Aramburu, quien participa por segundo año consecutivo, junto a Dolli Irigoyen y Gabriel Oggero, que se suman por primera vez como jurados del Prix.

Los participantes del concurso tuvieron que presentar su proyecto, explicando el valor agregado que lo hace transformador desde una mirada sustentable, junto con un plato que lo represente. El plato debía ser maridado con una de las tres variedades de Baron B (Extra Brut, Brut Nature o Brut Rosé).

El premio del concurso consiste en un corcho bañado en oro tallado por el orfebre argentino Juan Carlos Pallarols, junto con un viaje a Francia para realizar una pasantía en el restaurante Mirazur, junto a Mauro Colagreco. Tanto el ganador como los dos finalistas también reciben un premio económico.

Los otros finalistas
En el corazón de Villa Crespo, Alcanfor expresa una nueva forma de entender la cocina urbana, demostrando que la sustentabilidad también puede construirse desde un restaurante en la ciudad. Liderado por Julián Galende, el proyecto nace en Buenos Aires, una metrópolis construida por la diversidad y el encuentro de experiencias de distintas regiones. Con una sólida formación en cocinas de excelencia internacional, la propuesta de cocina circular de Galende desarrolla una gastronomía argentina contemporánea basada en productos de estación y vínculos directos con pequeños productores.

Cada ingrediente se trata con un profundo respeto, entendiendo que detrás de cada producto hay una comunidad y un territorio. El aprovechamiento integral de las materias primas, el compostaje, la reutilización de excedentes y la reducción del uso de plásticos forman parte de una filosofía cotidiana que atraviesa todo el proyecto. Su cocina combina precisión técnica, creatividad e identidad para reinterpretar los sabores del territorio desde una mirada moderna, donde cada plato refleja el diálogo permanente entre producto, comunidad y sustentabilidad.
En la final presentó un cordero grillado con milhojas de repollo, puré de cebolla caramelizada, naranjas quemadas y demi-glace de cordero, maridado con Baron B Brut Nature.

Desde Ushuaia, la pareja conformada por Leandro Gimenez y Camila Fernandez dan vida a Crujiente, una experiencia gastronómica a puertas cerradas que convierte la hospitalidad fueguina en parte esencial del menú. El proyecto nació con el deseo de contar Tierra del Fuego desde la mesa, invitando a comprender su paisaje, su mar y la comunidad que le da identidad. En un espacio donde reciben a apenas catorce comensales por servicio, sirven un menú degustación construido exclusivamente a partir de productos locales, pesca responsable e ingredientes estacionales.
El aprovechamiento integral de cada materia prima, las fermentaciones, las conservas y el trabajo conjunto con pequeños productores forman parte de su esencia, con el objetivo de minimizar el desperdicio y poner en valor los sabores de la patagonia fueguina. Crujiente combina técnica, sensibilidad y territorio para construir una experiencia que acerca al comensal a la identidad del extremo sur argentino y sus habitantes.
Su plato para la final fue “Costa y Huerta”, elaborado con mejillones de banco, papines locales, garum de róbalo y salicornia, maridado con Baron B Extra Brut. Un homenaje a la costa y huerta de Tierra del Fuego.
