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NUEVA YORK (The New York Times).– La llamada vitamina de la alegría está por convertirse en el nutriente de la década, si creemos en una diversidad de nuevos hallazgos. La vitamina D, nutriente esencial que se encuentra en un número limitado de alimentos, ha tenido fama porque contribuye a la creación de huesos fuertes, razón por la cual se añade a la leche.
Actualmente, una creciente legión de investigadores médicos ha hecho surgir firmes dudas con respecto a los niveles de consumo recomendados en la actualidad. Los investigadores sostienen que los niveles de vitamina D que se consideran adecuados para prevenir malformaciones óseas, como raquitis en niños, no son óptimas para contrarrestar una diversidad de problemas serios que se asocian con bajos niveles de vitamina D.
Seguro, no todos los expertos médicos están convencidos de que sea deseable elevar la cantidad de vitamina D que la gente debería recibir, sea a través de la luz solar, los alimentos y los suplementos. El comité que establece en los Estados Unidos los niveles de consumo diario recomendado de nutrientes se ha resistido a incrementar considerablemente los niveles de consumo de vitamina D, en parte debido a que los integrantes no están convencidos de afirmaciones en el sentido de su potencial para promover la salud y en parte debido a temores de toxicidad probados por el tiempo.
Esta columna presentará los hechos según se conocen hoy día. A fin de cuentas, usted tendrá que decidir por sí mismo la cantidad que usted consumirá de este vital nutriente a diario, además de cómo obtenerlo.
Dónde se encuentra la vitamina D
A lo largo de la mayor parte de la historia humana, la luz solar fue la principal fuente de vitamina D, que se forma en la piel expuesta a radiación de rayos ultravioleta B. De aquí que para precisar cuánta vitamina D se necesita a partir de la comida y suplementos, se consideren factores como el color de la piel, el lugar donde vive, la estación del año, el tiempo que pasa al aire libre, uso de bloqueadores solares, el tipo de prendas que viste, así como la edad.
La gente que evita el sol y la que tiene piel oscura absorbe menos radiación de rayos ultravioleta (UV). Las personas de edad avanzada producen menos vitamina D en su piel y son menos capaces de convertirla en la hormona que el cuerpo usa. Además, los bebés que consumen sólo leche materna consumen muy poca vitamina D, a menos que les den un suplemento.
Más allá de las bebidas fortificadas como la leche, la leche de soja y algunos jugos, el número limitado de fuentes de vitamina D incluye pescados aceitosos como salmón, macarela, pez azul, bagre, sardinas y atún, así como aceite de hígado de bacalao y aceites de pescado. La cantidad de vitamina D en cereales para el desayuno es mínima, en el mejor de los casos.
En cuanto a los suplementos, la vitamina D se encuentra en vitaminas prenatales, multivitamínicos, combinaciones de calcio y vitamina D, así como meramente vitamina D. Revise la etiqueta y elija marcas que contienen vitamina D3 o colecalciferol. D2 o ergocalciferol es 25 veces menos efectivo.
El contenido de vitamina D es registrado en las etiquetas en unidades internacionales (IU). Un vaso de ocho onzas (226 ml) de leche o jugo de naranja fortificado supuestamente debe contener 100 IU. La mayoría de las marcas de multivitamínicos suministra 400 al día.
Su vínculo con la salud
Empecemos por el papel menos polémico de la vitamina D: huesos fuertes. El año pasado, un equipo integrado por 15 expertos en nutrición notó en la Revista Estadounidense de Nutrición Clínica que "las pruebas al azar usando el consumo recomendado actualmente, de 400 IU de vitamina D al día, no ha mostrado una reducción apreciable en el riesgo de fracturas".
"Por el contrario –prosiguieron los expertos–, las pruebas en las que se usaron de 700 a 800 IU registraron una incidencia menor de fracturas, con y sin calcio suplementario. Este cambio podría tener su origen tanto en una salud ósea mejorada como en una reducción en las caídas debido a mayor fuerza muscular."
En Suiza, un estudio entre mujeres octogenarias encontró mayor fuerza en las piernas y la mitad de las caídas entre quienes tomaron 800 IU de vitamina D al día a lo largo de tres meses, así como 1,200 miligramos de calcio, en comparación con mujeres que solamente tomaron calcio. Se ha encontrado mayor fuerza y mejor equilibrio en personas de edad avanzada con altos niveles de vitamina D en la sangre.
En estudios animales, la vitamina D ha reducido marcadamente el crecimiento de tumores, al tiempo que un gran número de estudios de observación en personas han vinculado bajos niveles de vitamina D con un mayor riesgo de cáncer.
Investigadores en la Universidad Creighton de Omaha llevaron a cabo una prueba al azar, en la cual se mantienen ocultas las identidades de quienes recibieron el tratamiento de prueba hasta el final, usando placebos (que es la forma más confiable de efectuar investigaciones clínicas) entre 1,179 mujeres posmenopáusicas, saludables y que vivían en la comunidad.
El año pasado, ellos informaron en la Revista Estadounidense de Nutrición Clínica que, a lo largo de cuatro años, quienes tomaron calcio y 1,00 IU de vitamina D3 al día tuvieron una incidencia aproximadamente 80% menor de cáncer en comparación con aquéllas que tomaron tan sólo calcio o un placebo.
Todo parece indicar que la vitamina D modera un sistema inmune demasiado activo. La incidencia de enfermedades autoinmunes, como la diabetes Tipo I y la esclerosis múltiple, también ha sido vinculada con bajos niveles de vitamina D.
Hacia una dosis segura
La vitamina D es una vitamina soluble en grasa que, cuando se consume o se produce en la piel, puede ser almacenada en la grasa corporal. Durante el verano, incluso exposiciones al sol de apenas cinco minutos al día, sobre manos y rostro sin protección, puede llenar la reserva del organismo. Cualquier exceso puede ser almacenado para uso posterior.
Sin embargo, para la mayoría de la gente durante el resto del año, el cuerpo necesita ayuda dietaria. Más aún, el aumento general en la obesidad ha introducido un factor preocupante: la tendencia de la grasa corporal a acumular la vitamina D, reduciendo, por tanto, su disponibilidad general.
En cuando a la máxima dosis segura, investigadores como Bruce W. Hollis, nutricionista pediátrico en la Universidad de Medicina de Carolina del Sur, sostienen que el máximo nivel actual de 2,000 IU, de hecho, se fundamenta en evidencia endeble: un estudio de seis pacientes en la India.
Hollis le ha estado administrando 4,000 IU al día a mujeres embarazadas, así como 6,000 unidades a mujeres que están amamantando, sin efectos adversos. Otros expertos, sin embargo, les preocupa que los altos niveles de vitamina D (por arriba de las 800 IU) con calcio puedan elevar el riesgo de presentar cálculos renales en personas susceptibles.
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Más información: La producción de vitamina D varía según el tipo de piel, en www.holapaciente.com.ar






