
Hablar con uno mismo ordena los pensamientos, genera autoconfianza y permite el autoconocimiento
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Paula Feige de 57 años tiene desde hace tiempo una costumbre que si bien para muchos es atípica, la realidad es que es más común de lo que parece. “Cuando pierdo algo, cuando estoy enojada o cuando me quiero felicitar, me paro enfrente del espejo y me hablo a mí misma”, confiesa esta mujer que vive con su gata Luana con quien también suele tener conversaciones. Esta hábito de charlar con ella misma, cuenta que le trae beneficios: “Me ayuda a liberar energía que de lo contrario me quedaría estancada”. Y entre risas cuenta: “Es como si me hiciera un show de stand up personal cada vez que me hablo”.
Por Melanie Shulman

