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Nueva teoría sobre el SIDA

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29 de marzo de 2000  

Muestras de una vacuna contra la polio que estuvieron almacenadas durante 40 años están generando una nueva controversia acerca del origen del SIDA.

Según informó recientemente The New York Times, tres laboratorios de los Estados Unidos y Europa están analizando los restos de una vacuna antipoliomielítica oral utilizada en pruebas durante los años 50, en lo que en ese entonces era el Congo Belga, que podría haber sido elaborada con tejido de chimpancé contaminado con un ancestro del virus del SIDA.

La vacuna fue fabricada por el Wistar Institute, que conservó algunas gotas de la preparación congeladas desde 1957. Ahora, a partir de la publicacion del libro El río , del periodista británico Edward Hooper, el instituto convocó a un panel que debería analizarlas y expedirse acerca de su importancia en el origen de la pandemia a fines de junio.

La cuestión ha despertado tanto interés que los journals médicos tomaron una iniciativa inusual al pedir los derechos de publicar los hallazgos de este panel.

Sin embargo, es difícil que el examen de las muestras permita obtener datos concluyentes; entre otras cosas, porque nadie puede estar seguro de que lo que se analizará representa realmente la vacuna que se probó en el Congo.

Misión secreta

La operación, de todos modos exhibe ribetes de film de suspenso y ha requerido una organización propia del FBI.

El Wistar Institute transfirió los restos de la vacuna a un laboratorio independiente, que preparó y dividió el material para su distribución a otros tres. Allí, los científicos realizarán una serie de pruebas cuya meta es detectar cualquier rastro de un virus relacionado con el SIDA y determinar qué tipo de tejido fue utilizado para elaborar la vacuna.

Todas las muestras serán codificadas para que los científicos que efectúan las pruebas no sepan si provienen de la vacuna o de una sustancia de control. El código sólo será conocido por un laboratorio independiente y se romperá después de que los investigadores completen los análisis.

El virus del SIDA ya infectó a 30 millones de personas, 5,6 millones de ellas en el último año. Aunque muchos consideran que esta teoría es disparatada, otros piensan que es imprescindible probarla o descartarla para evitar hechos similares en el futuro.

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