Con la vuelta a clases, regresan para muchos maestros los problemas vocales. Algunos cuidados ayudan a evitarlos
1 minuto de lectura'
Marcelito se para en la silla y en una sola maniobra veloz lanza un proyectil contra Mariana que está realizando su tarea aplicadamente. Usted lo vio. Respire hondo. No grite. Si lo piensa desde un punto de vista médico, el esfuerzo vocal que produce un grito equivale a varias horas de habla.
Maestros, cantantes, telemarketers , diarieros, son personas que hacen un uso intensivo de la voz. Y el abuso puede traer daños permanentes de las cuerdas vocales.
Para la licenciada Claudia Enbe, foniatra a cargo de la materia Técnica vocal del taller Escuela de teatro de la Municipalidad de Ituzaingó, provincia de Buenos Aires, hay síntomas que ponen en evidencia el abuso de la voz. Usted puede estar forzando su aparato fonador si posee alguno de estos síntomas: dolor de garganta, en los músculos del cuello, mandíbula, base de la lengua o al tragar, carraspera o tos, cansancio al hablar, rigidez en la nuca, tensión y contractura de los músculos de los hombros y de la cara, sensación de cuerpo extraño en la garganta, pérdida de la voz durante el día y falta de aire al hablar.
De la disfonía a la contractura
Pero, ¿cómo es que el mal uso de la voz puede derivar en una contractura de los músculos del cuello? Para responder esta pregunta primero hay que comprender cómo se produce el habla: el diafragma se contrae, luego se expande. La corriente de aire que se genera en los pulmones fluye hasta la tráquea y pasa por la laringe. Entonces las cuerdas vocales vibran. Producen un sonido que se llama sonido fundamental . Cuando ese sonido sigue hacia arriba y llega a la boca, la lengua lo modula y lo transforma en palabras.
"Cuando se utiliza mal la voz, o se la fuerza más de lo debido, las cuerdas vocales chocan -explica Darío Roitman, del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital de Clínicas-. Con el tiempo, esta fricción produce nódulos (que son como unos callos)que se van haciendo duros y fibrosos hasta llegar a conformarse en pólipos. Los nódulos son reversibles: pueden ser tratados por medio de la foniatría corrigiendo la mala impostación de la voz. Los pólipos, en cambio, requieren cirugía. No hay riesgo de que deriven en un cáncer, pero deben ser extraídos porque pueden provocar una afonía, o sea, la falta total de la voz. La operación se llama microcirugía de laringe . Es muy breve, dura aproximadamente 20 minutos y requiere anestesia general. Pero luego de la operación el paciente debe comenzar ejercicios foniátricos que corrijan su defecto para que no se vuelva a formar otro pólipo." En personas que han forzado su voz durante mucho tiempo y a las que se les ha formado un nódulo, los dolores musculares del cuello son frecuentes. "Un nódulo impide que las cuerdas vocales puedan vibrar con la calidad con que lo hacían antes -explica Roitman-. Para poder seguir hablando se necesita más potencia de los pulmones y se somete todos los músculos vecinos de las cuerdas vocales a una tensión innecesaria. Con el tiempo se van supliendo las funciones de unos músculos por otros que no deberían estar haciendo ese trabajo. Los músculos sobreexigidos comienzan a doler."
Forzar la voz durante muchas horas y sin descanso es uno de los factores de riesgo para el aparato fonador. Pero hay otros: mala coordinación entre el aire inspirado y espirado y el momento en que se debe hablar (aquellas personas que hablan tan rápido que casi se olvidan de respirar), poca articulación labial y cierre bucal al hablar, y también el estado emocional.
Consejos prácticos
"Las clases escolares deberían ser de no más de 25 personas, si no, los docentes deberían utilizar amplificador electrónico. Además, deberían durar 45 minutos con intervalos de 15 minutos. Y la jornada laboral, no más de ocho horas", explica Roitman.
El especialista usa el condicional, pero sabe que la realidad en la mayoría de los casos está muy lejos de lo que el aparato fonador docente precisa. "Los docentes deberían tener un período de descanso igual al de uso -explica Enbe-. Pero es cierto que la realidad local hace que deban soportar la carga horaria de una jornada doble y seguramente también horas extras."
Sin embargo, la licenciada explica que hay ciertos consejos que sirven para ayudar a la voz.
- Durante los recreos, dele un descanso a sus cuerdas vocales, haga reposo. Nada de ponerse al día con los chimentos.
- Nunca grite.
- Cuando hable, hágalo siempre de cara a su público para mejorar la proyección de la voz.
- No hable rápido. Cada vez que quiera hablar debe inspirar aire y luego emitir la frase. Si es muy extensa, dosifique la salida del aire y también la cantidad de palabras.
- La ropa no debe apretar la zona abdominal porque esto impide que el aire fluya libremente, sobre todo cuando uno está sentado. Nada de cinturones, ropa cómoda. Tampoco utilice collares o corbatas que aprieten el cuello.
- No fume y pida que tampoco fumen en el aula. El humo es nocivo porque agrede todo el sistema respiratorio, irrita las cuerdas vocales, puede causar edema, picazón, aumento de secreción e infecciones. La toxina del cigarrillo se deposita directamente en los pliegues vocales.
- Aunque en un primer momento las bebidas alcohólicas puedan liberar el control cortical del cerebro haciendo sentir a la persona más suelta , anestesian la faringe con el riesgo de cometer abusos vocales sin que sean percibidos.
- Si tiene ganas de toser, evite hacerlo con fuerza porque el cierre brusco de los pliegues vocales pueden dañar la delicada mucosa de la laringe.
- Los caramelos, las pastillas y los sprays locales pueden atenuar sensaciones desagradables durante la emisión de la voz, pero encubren la alarma que el cuerpo expresa a través del dolor.
- Si siente la garganta seca, ¡tome agua! Lo ideal es que sea a temperatura ambiente porque el frío puede causar espasmos de las cuerdas vocales. Se recomienda una hidratación de tres vasos de agua antes de dar una clase de una hora y media.
- El aire acondicionado agrede las cuerdas vocales pues provoca reducción de la humedad en el aire, lo que produce el resecamiento del tracto vocal. Para contrarrestarlo, hay que tomar mucha agua. Lo mismo sucede con la calefacción.
Remedios médicos y de la abuela
La sabiduría popular recomienda la sopa de cebolla, la miel, el propóleo, y las berries (las frutas de color azul como la frambuesa), la cereza, la frutilla y la ciruela para mejorar el estado de la voz.
"Quizá sea un mito- duda Roitman-, o tal vez sea la cantidad de vitamina C que poseen las berries lo que protege los epitelios. La miel y la cebolla estimulan la secreción de las glándulas mucosas que tiene la laringe y lubrican las cuerdas vocales permitiéndoles funcionar mejor."
Hay más consejos por tener en cuenta con respecto a las comidas. La licenciada Claudia Enbe enumera:
- No conviene comer alimentos pesados y muy condimentados antes de hablar en público porque hacen más lenta la digestión y dificultan el libre movimiento del diafragma (uno de los músculos encargados de que el aire entre y salga de los pulmones). Además, durante la digestión gran parte de la energía del cuerpo se concentra en esta zona. En ese momento se les exige a las cuerdas vocales cuando no están protegidas.
- El chocolate, la leche y sus derivados deberían ser evitados antes de una jornada que requiera un uso excesivo de la voz, pues aumentan la secreción de la mucosidad del tracto vocal perjudicando la resonancia y produciendo carraspera.
- El té y el café estimulan el sistema nervioso central. Si la persona está nerviosa, su tensión aumenta y cualquier emoción altera la voz. No habría que consumir estas bebidas antes de tener que hablar por tiempo prolongado o en una situación estresante.
- Si antes de dar una conferencia tiene antojo de helado, debe comerlo con cuidado. Hay que disolverlo en la boca antes de tragarlo para evitar el brusco cambio de temperatura de las cuerdas vocales.





