
Se acelera la investigación en vacunas: hay más de 900 en desarrollo a nivel global
Más de la mitad son para enfermedades que hasta ahora no cuentan con herramientas de prevención: VIH, enfermedad de Lyme, herpes, hepatitis C, tuberculosis, malaria y enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea y la clamidia.
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Prevenir enfermedades guarda un desafío bien singular: el hecho de tener que adelantarse a problemas que todavía no existen. A la vez, el desarrollo de vacunas venía implicando una carrera que solo excepcionalmente demandaba menos de una década. Pero la combinación de nuevas plataformas biotecnológicas, inteligencia artificial y capacidades de investigación sin precedentes está hoy comenzando a acelerar esos plazos de forma notable, un avance crucial en un mundo afectado por enfermedades emergentes, virus en constante evolución y desafíos sanitarios cada vez más complejos.
Los expertos hablan incluso de un cambio de paradigma. Carolina Martinenghi, directora de Comunicaciones de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe), observa que el desarrollo de vacunas atraviesa una transición desde tecnologías tradicionales (especialmente a partir de virus atenuados o inactivados) hacia otras más innovadoras que permiten respuestas mucho más rápidas, precisas y adaptables frente a enfermedades conocidas y emergentes.
Existen hoy en el mundo más de 900 vacunas en investigación, dato clave si consideramos que actualmente disponemos de vacunas para prevenir alrededor de 30 enfermedades infecciosas graves.
Cerca de la mitad de estos nuevos desarrollos busca una solución de inmunización para enfermedades que hasta ahora no tienen herramientas de prevención. Por mencionar algunos ejemplos: se estudian vacunas para VIH, la enfermedad de Lyme, tuberculosis, malaria, gonorrea, clamidia y Estreptococo A (causa bacteriana más común de la faringitis). También contra el herpes, la hepatitis C, la Escherichia coli enterotoxigénica, norovirus (responsable de diarreas) y citomegalovirus, de especial preocupación durante el embarazo por su potencial para producir malformaciones genéticas.
Este número, inédito de vacunas en etapa de investigación, descansa sobre varias razones. Una de ellas tiene que ver con que hoy se trabaja con plataformas tecnológicas flexibles, que abren la posibilidad de desarrollar nuevas vacunas con mayor precisión y en menos tiempo. Estas plataformas emplean una base común que puede usarse de manera intercambiable para distintas enfermedades, lo que logra que un desarrollo pueda pasar de años a meses.
“Una vez diseñada una plataforma y aprobada para una vacuna, se acelera el desarrollo de nuevas vacunas y se reducen los costos de producir a escala”, advierte la Dra. Rosana Felice, asesora médica de CAEMe. Y brinda como ejemplo las vacunas basadas en ARN mensajero: “Es una tecnología consolidada en los últimos años que, además de abordar enfermedades infecciosas, puede usarse para patologías complejas como el cáncer. Se trata de una nueva era en la medicina preventiva y terapéutica”.
Un futuro con más y mejores vacunas
Otro adelanto importante tiene que ver con la búsqueda de vacunas universales, diseñadas para proteger contra múltiples variantes de un mismo virus (como es el caso de la influenza), algo que permitiría reducir la necesidad de actualizaciones frecuentes.
También los avances en nanotecnología han revolucionado los sistemas de administración de vacunas. Las nanopartículas protegen el material genético y aseguran su llegada a las células adecuadas, lo que aumenta la eficacia y reduce efectos adversos. Estas nanopartículas diseñadas funcionan como transportadores basados en lípidos, partículas similares a virus y otros sistemas específicos para mejorar la estabilidad, el direccionamiento y la eficiencia de la dosis, que permiten una activación controlada del sistema inmune.
“Estamos frente a un potencial enorme: el de transformar las tecnologías de vacunas de próxima generación, muchas de las cuales están cada vez más cerca de finalizar las etapas de investigación y ser una respuesta a desafíos grandes de salud pública”, reflexiona Felice.
La innovación alcanza las formas de aplicación. Por caso, hoy están investigándose vacunas intranasales y orales, capaces de generar una barrera a nivel de las mucosas para evitar que ingresen patógenos al organismo. Eso, entre otras cosas, podría mejorar la protección contra enfermedades respiratorias.
La inteligencia artificial empezó también a desempeñar un rol vital en este ecosistema: desde identificar más rápidamente los antígenos hasta mejorar el diseño de moléculas y predecir de una manera más específica la respuesta inmune. Los enfoques basados en machine learning permiten optimizar cada etapa del desarrollo, acortar tiempos y aumentar la precisión de los resultados.
“Estamos hablando de avances que configuran un futuro con más y mejores vacunas. El desafío sigue siendo que entre los distintos actores involucrados contribuyamos para que cada vacuna llegue a quien la necesita, concientizando a la comunidad sobre el valor de vacunarse y garantizando la disponibilidad de vacunas en todos los rincones del país”, concluyó Carolina Martinenghi.
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