
Resultan efectivas la toxina botulínica y la cirugía mínimamente invasiva
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Profesionales que están a punto de abandonar su actividad, jóvenes que no se animan a una declaración de amor, mujeres que deben cambiarse la blusa tres y cuatro veces al día. En definitiva, personas inhibidas en su vida cotidiana porque ante el menor estímulo se empapan en sudor...
La hiperhidrosis es un desorden caracterizado por la transpiración excesiva. Por lo general, las zonas más afectadas son las manos, los pies y las axilas, pero también puede manifestarse en la cara o el cuero cabelludo. Hasta el momento no se conoce exactamente cuál es el mecanismo que la provoca, pero sin duda el estrés, la ansiedad y los factores genéticos son disparadores del trastorno.
"La hiperhidrosis palmar y plantar suele afectar a los niños desde su más tierna infancia, y éste es el grupo que más sufre, pues a lo largo de toda la vida buscan una solución al problema. En cambio, la hiperhidrosis axilar afecta a los jóvenes a partir de la pubertad, y repercute seriamente en la vida social del individuo. El tercer grupo está constituido por pacientes que sufren hiperhidrosis cráneo-facial, y por lo general se trata de personas adultas", explica el doctor José Ribas, profesor del Departamento de Cirugía Torácica de la Universidad de San Pablo, Brasil.
En términos generales, se calcula que la hiperhidrosis afecta al 1% de la población. Pero más allá del malestar que provoca, la hiperhidrosis hoy tiene solución.
Dos opciones terapéuticas
"Este tipo de cirugía, denominada simpatectomia, se realiza por medio de videocirugía y requiere apenas dos cortes de medio centímetro de diámetro, a través de los cuales se introducen los instrumentos quirúrgicos dentro del tórax -describe Ribas-. Allí, se secciona la cadena simpática, un sistema nervioso autónomo que regula todas las funciones del organismo, entre ellas el sudor, lo que permite anular los síntomas de las zonas afectadas." La intervención se realiza en 30 minutos, con anestesia general, y el paciente que ingresó a la mañana regresa a su casa por la tarde.
Una de las más importantes novedades en el tratamiento de la hiperhidrosis es la aplicación de la toxina botulínica. El doctor Fernando Stengel, médico dermatólogo perteneciente al Servicio de Dermatología del Cemic, dice: "Antes que nada hay que enfatizar que el paciente que cree sufrir hiperhidrosis debería primero consultar al dermatólogo, porque nos ha pasado con personas que en realidad tenían hipertiroidismo".
Lo primero es determinar las zonas de mayor sudoración. "Esto se hace mediante la aplicación de yodo (se pinta la región) y luego se le echa almidón arriba. Al comenzar a transpirar, la zona más afectada se tiñe de azul. Una vez realizado este procedimiento se inyectan aproximadamente 100 unidades de toxina botulínica (50 en cada axila). Las personas de mayor volumen corporal pueden requerir más unidades", añade Stengel.
El procedimiento es muy poco molesto, pues la región por tratar se adormece con frío o bien mediante una anestesia leve. Las inyecciones se aplican cada dos centímetros aproximadamente, como si fuera una cuadrícula. Los resultados están a la vista en tres o cuatro días, y el procedimiento suele realizarse dos veces al año, aunque en algunos pacientes puede reducirse a una aplicación anual.
Las obras sociales y prepagas no cubren este procedimiento: la hiperhidrosis no es considerada una enfermedad. Sólo quienes la padecen conocen hasta qué punto puede trastrocar la calidad de vida.
Dónde consultar
- Hospital Garrahan (Servicio de Cirugía): Combate de los Pozos 1881, Capital




