
Un equipo local obtuvo neuronas dopaminérgicas
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Los trabajos pioneros con células madre reprogramadas comenzaron a publicarse a mediados de la primera década de este siglo. Muy pronto, en 2012, Shinya Yamanaka, recibiría el Premio Nobel por haber logrado, en un experimento asombrosamente sencillo y elegante, transformar células de piel (fibroblastos) en otras similares a las embrionarias (es decir, capaces de metamorfosearse en neuronas, células cardíacas, hepáticas...) introduciéndoles apenas cuatro genes.
Se las llamó "células pluripotenciales inducidas" o IPS, según sus siglas en inglés. La posibilidad de producir cualquier tejido del cuerpo a partir de estas células primordiales desató el entusiasmo. Y aunque luego la falta de resultados rápidos hizo que decayera un poco el interés, a más de diez años de esos primeros papers la esperanza volvió a encenderse.
"La investigación siempre va más despacio de lo que quisieran los pacientes y sus familiares -explica Fernando Pitossi, jefe del Laboratorio de Terapias Regenerativas y Protectoras del Sistema Nervioso de la Fundación Instituto Leloir-. Pero ya hay tres ensayos clínicos en marcha en Japón utilizando células reprogramadas a partir de otras que vienen de piel".
La posibilidad que abrió Yamanaka es la de volver hacia atrás la identidad de la célula hasta un estadio cero, eso que los científicos llaman "pluripotente" y a partir del cual pueden convencerla de transformarse en una neurona, un hueso o un músculo para utilizarla en medicina regenerativa y reparar tejidos dañados.
"En mi laboratorio, nos especializamos en el sistema nervioso y sobre todo en Parkinson -cuenta Pitossi-. En colaboración con investigadores de San Francisco, convencemos a estas células reprogramadas de que se vuelvan neuronas; en particular, las de un tipo especial que se muere en esa enfermedad y que son las llamadas 'dopaminérgicas', porque liberan una molécula que permite la comunicación entre algunas células cerebrales y la realización de ciertos movimientos. Ya dominamos ese proceso y ahora queremos avanzar a un ensayo clínico para que puedan utilizarse en beneficio de los pacientes".
Según explica el investigador, "volver atrás el reloj" tarda tres semanas y luego se necesitan diez pasajes para que la célula vaya perdiendo su identidad de célula madre y adquiriendo la de la "reprogramada" de interés.





