
Se contagia al andar descalzo en vestuarios y baños
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Al amparo de medias y zapatos, y por la transpiración, los hongos encuentran un ambiente que les permite desarrollarse vigorosamente debajo de las uñas. El resultado es la onicomicosis: infección micótica que puede afectar las uñas de las manos y especialmente las de los pies.
"No tiene síntomas, no duele ni pica -explica el doctor Miguel Angel Allevato, jefe de la División de Dermatología del Hospital de Clínicas-, pero sí tiene signos." Los principales son:
1. Cambios en el color de la uña, que se torna amarillenta.
2. Cambios de la forma. Se engruesa y se vuelve más convexa.
3. Mayor fragilidad. La uña suele romperse en la punta, como una astilla.
4. Si la infección está muy avanzada, la uña puede tener olor.
5. Como la forma más frecuente comienza por la punta de la uña, los zapatos lastiman o se sienten ajustados.
Hay que aclarar que "estos signos -instruye el dermatólogo- pueden ser también indicadores de otras enfermedades de la piel", como psoriasis o eccemas y en los pies pueden ser signo de insuficiencia vascular, alteraciones ortopédicas o uso de calzado inadecuado, que roce o apriete.
Si bien no presenta riesgo de vida, afecta negativamente la autoestima, y las relaciones personales. Los casos nuevos aumentan con la edad, afectando a una de cada cinco personas de entre 40 y 60 años. Además, dificulta la movilidad y destreza de las zonas afectadas y dos de cada cinco infectados tienen problemas en el uso del calzado.
Los hongos que causan esta micosis pueden contagiarse en lugares húmedos, como vestuarios y baños, en los que las personas están descalzas. También pueden propagarse a través de alicates y pueden extenderse de una uña infectada a las de los dedos vecinos.
Para diagnosticarla, "el ojo clínico es una buena presunción diagnóstica, pero siempre hay que hacer un examen micológico y a veces dos, porque esta patología tiene un 20% de falsos negativos". Y también sucede a la inversa: los signos clínicos parecen claros, pero a la hora del estudio sólo el 20% de las veces se trata de onicomicosis
A la hora de decidir el mejor tratamiento para las micosis de las uñas, las opciones son variadas y dependerán del grado de la afección y estado del paciente. En cuanto al tratamiento local, los antimicóticos de uso externo que previenen la micosis de los pies también atacan la de las uñas. Los modos de aplicación más eficaces son: lociones, spray o lacas.
Si la afección es de más relevancia, se opta en general por "un tratamiento local sumado a uno sistémico, por vía oral", explica el especialista, que estima que "son altamente efectivos, y requieren de un tiempo de tratamiento variable, de a acuerdo con la gravedad y la zona afectada. Los hongos de los pies tardan más en revertir, porque las uñas crecen menos y por lo tanto se cortan menos".
Nuevas drogas como el itraconzazol, el fluconazol, la terbinafina, sumadas a las ya tradicionales griseofulvina o ketoconazol, han demostrado su eficacia en la lucha contra la onicomicosis. Para obtener la cura definitiva es fundamental cumplir con el tratamiento completo, aun cuando hayan desaparecido los signos visibles.
Florencia Bernadou
Dudas frecuentes
- El uso de detergentes puede provocar alergias, pero no hongos. Sí la humedad del lavado. Por eso se recomienda el uso de doble par de guantes: uno de algodón para absorber la transpiración y el de goma por encima, como impermeable.
- Comerse las uñas tiene poca o ninguna influencia en este trastorno.
- El uso de esmaltes no mejora ni empeora el trastorno.
- Las uñas frágiles o quebradizas sin cambios de color casi nunca se deben a la onicomicosis.





