
Un vínculo de sangre une a los homicidios del futbolista Federico Potarski y del colectivero Daniel Barrientos
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A Federico Potarski el sueldo que percibía como futbolista del club Berazategui no le alcanzaba para llegar a fin de mes. Por eso, después de los entrenamientos, llevaba pasajeros que lo contrataban a través de una de las aplicaciones más conocidas de viajes. Daniel Barrientos trabajaba doce horas como chofer de la línea 620. La última vez que tomó el servicio en la cabecera del barrio Vernazza, en La Matanza, le faltaban pocos meses para jubilarse.

