
Para el abogado de las víctimas, el único condenado, Claudio Kielmasz, es un psicópata irrecuperable; para las familias de Verónica Villar y las hermanas María Emilia y Paula González, asesinadas en Cipolletti, Río Negro, hace 25 años, él no fue el único partícipe y aún reclaman justicia
Antes de que lo detuvieran por los asesinatos de Verónica Villar y de las hermanas María Emilia y Paula González, Claudio Kielmasz participó de las marchas convocadas por los vecinos de Cipolletti que reclamaban por la aparición de las jóvenes que habían sido vista por última vez el 9 de noviembre de 1997, hace 25 años. Durante la búsqueda, Kielmasz acercaba datos para colaborar con la investigación. Pero, en realidad, su objetivo apuntaba a desviar la pesquisa.

