
Antonia Lorenza Giampietro fue condenada a 24 años de prisión; provocó las muertes de dos de sus víctimas, a las que captaba en las filas de los bancos donde iban a cobrar sus mensualidades o cerca de un hogar de día para adultos mayores
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A Antonia Lorenza Giampietro nunca le gustó su nombre; por eso, pedía que la llamaran Mirta. Era la mayor de seis hermanos nacidos en el seno de la casa del barrio Alta Córdoba que Roberto Segundo Manuel Giampietro, un siciliano trabajador, llevaba con mano firme, pero con pocas muestras de cariño. Quizás por eso, cuando fueron creciendo, cada hermano terminó por su lado y, ya adultos, apenas se veían en las fiestas.

