
Mauro “Oreja” Díaz fue condenado a 30 años de prisión por cometer cuatro homicidios en el tiempo que le costó vaciar un cargador
A pesar de ser finales de noviembre, la tardecita no era calurosa en la ciudad de Santa Fe. El termómetro no marcaba más de 18 grados. Pero si no es por las temperaturas altas, siempre puede encontrarse una excusa para compartir unas cervezas. Todavía hoy, a casi tres años, es un misterio el motivo que llevó a dos hombres, dos mujeres y un adolescente a ir a comer una picada bien regada en el galpón de la calle Arzeno al 7300, en el barrio Scarafía. Aceptar la invitación de Mauro Exequiel Díaz fue la peor decisión que tomaron. Para cuatro de ellos, fue lo último que hicieron en su vida. El Oreja Díaz se paró entre sus víctimas y la puerta del galpón. En su mano asomó una pistola calibre 9 milímetros.

