
Candela Arizaga negó haberle dicho a un policía que Facundo Moyano le había pegado y habló de “delirio o psicosis”
Se conoció parte del testimonio ampliado que dio este lunes la influencer; la semana pasada, el agente había ratificado lo opuesto
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Candela Arizaga negó ante la Justicia haberle dicho a Matías Ríos, oficial inspector de la Policía de la Ciudad, en la madrugada del 4 de agosto pasado que Facundo Moyano le había pegado.
Esas declaraciones se contraponen con lo que dijo justamente el agente, quien la semana pasada había ratificado sus dichos. Fue él quien firmó el acta que dio origen a la investigación que derivó en la detención e imputación de Moyano. En la citada acta, Ríos había asentado que Arizaga, de 23 años, le dijo que había sido golpeada y encerrada por su novio.
Según le confiaron a LA NACION, en relación a este tema la mujer aseguró ahora que “eso es falso”. Y amplió: “Yo, cuando corro, ya me voy acordando, empiezo a caer en la realidad, y en ningún momento dije que me habían golpeado, ni que me tenían secuestrada; yo nunca tuve una comunicación con el policía, de hecho, en las cámaras no se ve eso, las primeras personas con las que hablé fueron las de adentro del colectivo. Ahí dije que había estado consumiendo y que estaba asustada; me di cuenta de que era algo producto de un delirio o psicosis”.

Además, agregó: “Me acuerdo de que estaba Estefanía, la policía que después estuvo conmigo; había dos chicas, más policías, un montón de gente. Pero ahí es imposible que le haya dicho eso. Además, recuerdo que me trató muy mal en ese momento, me dio su campera y me gritaba que le devolviera la campera. Y me dijo: ‘Decime lo que hiciste, lo que consumiste’. Me habló pésimo”.
Lo dicho por Arizaga difiere radicalmente de lo que hizo constar el policía Matías Ríos. “Fui desplazado por una llamada al 911 por una paciente con ataque cardíaco. Mientras me desplazaba, observé que por la avenida del Libertador y La Pampa, en dirección a Sucre, corría una mujer en baby doll rojo solicitando auxilio a viva voz, y que detrás de ella corría un masculino, logrando la detención de ambos en Sucre y Virrey Vértiz. Respecto de los hechos, la mujer manifestó ser la novia del masculino, agregando que mientras estaba en su domicilio particular fue golpeada. A la vez que dicho sujeto la mantuvo en la finca contra su voluntad, razón por la que aprovechó una oportunidad para salir en busca de ayuda”, escribió Ríos, según se lee en el sumario policial al que tuvo acceso LA NACION.
El martes 18 de agosto, bajo juramento de decir la verdad, Ríos había ratificado ante la representante del Ministerio Público Fiscal el contenido del acta firmada el 4 de este mes, cuando ocurrieron los hechos que están bajo investigación.
Así lo informaron a LA NACION fuentes con acceso al expediente. “En su declaración testimonial, Ríos ratificó todo lo escrito en el sumario policial el 4 de este mes”, dijeron los voceros consultados.
Primera declaración
“No tuvimos ninguna discusión ni nada por el estilo. Ni siquiera tuvimos sexo”, había sostenido Arizaga en su primera declaración, en referencia a los momentos previos a que, en un estado de excitación, saliera del edificio donde vive Moyano y comenzara a correr por la avenida del Libertador al 5400, en Belgrano. Y definió lo sucedido como un “brote psicótico” como consecuencia del consumo de cocaína.
Según pudo reconstruir LA NACION de fuentes con acceso al expediente, la representante del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad tomó declaración a 11 testigos, entre personal de la Policía de la Ciudad, empleados de la empresa de seguridad privada que cumple funciones en el edificio donde vive Moyano, vecinos del sindicalista, médicos, vecinos y amigas de Arizaga, entre otras personas.

Ninguna de las personas que declaró ante la fiscal Nocerez dijo haber sido testigo de una situación de violencia de Moyano hacia Arizaga.
La segunda declaración
La jornada de este lunes fue agitada para Candela Arizaga. A las 9, la influencer debía presentarse ante la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 3 de la Ciudad de Buenos Aires, especializada en violencia de género, para ampliar la declaración que había realizado días atrás en la causa que investiga a Facundo Moyano por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género.
Pero su salida de la fiscalía terminó convertida en una escena de tensión. Rodeada por periodistas, camarógrafos y cronistas que intentaban obtener alguna definición sobre lo que había dicho puertas adentro, Arizaga avanzó como pudo hacia el automóvil que la esperaba a pocos metros. “Un segundo, por favor”, pidió mientras intentaba atravesar la marea humana.
Consultada por la prensa, confirmó que la restricción de acercamiento que pesa sobre Moyano continúa vigente, pese a que ella misma había pedido que fuera levantada. “No se levantó”, explicó.
Más tarde, ya dentro del automóvil, contó que había modificado algunos detalles relacionados con la manera en que recuperó sus pertenencias. También reconoció que finalmente no se había hablado del consumo de drogas durante su exposición judicial.

Su abogado fue todavía más categórico. Sostuvo que la declaración “para nada compromete a Moyano”, aseguró que “no se habló del consumo” y confirmó que Arizaga solicitó expresamente que se levantara la prohibición de acercamiento. La fiscal Florencia Nocerez, sin embargo, consideró imprudente adoptar esa medida por el momento.
La ampliación de la declaración había sido solicitada por la propia denunciante, a través de su abogado, Roberto Herrera. Según explicó el letrado, se trataba de precisar algunos aspectos que habían quedado pendientes o que Arizaga no había podido recordar durante su primera exposición ante la Justicia.
Las declaraciones de Moyano

“Quiero decir que mi vínculo con Candela, mi novia, siempre fue amoroso, afectivo; nunca hubo ningún tipo de tensión y menos de agresión física o verbal. Y tampoco el día de la imputación de los hechos hubo impedimento de que saliera o entrara del departamento”, afirmó Moyano ese mismo día ante el auxiliar fiscal Julián Pistone, que tuvo en un primer momento la causa a su cargo, hasta que el expediente pasó a una fiscalía especializada en violencia de género.
Tras la audiencia de imputación, Moyano recuperó la libertad, pero se le fijó una serie de restricciones, como la prohibición de acercarse a la víctima. Es defendido por los abogados Alfredo Gascón y Miguel Molina.
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