
El asesino que guardó sus crímenes en un celular y terminó pidiendo una sola cosa: que lo mataran
Una niña de cinco años desapareció de su casa y fue encontrada muerta horas después en una propiedad abandonada en el sur de los Estados Unidos; la investigación reveló otros crímenes y terminó con una petición inusual del condenado

Una niña de cinco años desapareció de su casa y fue encontrada muerta horas después en una propiedad abandonada en el sur de los Estados Unidos; la investigación reveló otros crímenes y terminó con una petición inusual del condenado
A las 18.16 del 13 de agosto de 2026, Jeremy Tremaine Williams estaba quieto sobre una camilla en el correccional William C. Holman, en Atmore, Alabama. Tenía 42 años y había pedido llegar hasta ahí. Después de ser condenado a muerte por el asesinato de Kamarie Holland, de 5 años, había renunciado a prolongar durante décadas el recorrido habitual de las apelaciones. Cuando le dieron la posibilidad de pronunciar sus últimas palabras, habló de Dios, del perdón de sus pecados y de la posibilidad de encontrarse con él en paz. Dijo buenas noches. Poco después recibió la inyección letal.
