
10'minutos de lectura
David Delfín Zacarías se preocupó por algo que lo desvelaba. Pretendía dejar un sello, una marca en el lugar donde había prosperado a nivel económico. Quería que los vecinos recordaran quién había pagado la construcción de la plaza en el barrio Villa Elisa de San Lorenzo, en el sur de Santa Fe. No podía con su genio. Entonces, hizo poner una placa en el medio de la plaza con el nombre de su hija Flavia, que era la mano derecha para el manejo de su negocio, en el que confluían actividades legales y clandestinas, como la producción de cocaína.

