
Desde las montañas de Birmania, en el Triángulo de Oro del sudeste asiático, controló el cultivo y tráfico; llegó a producir el 75% de la heroína consumida en el mundo en los años 70
El comercio internacional del opio ya se había establecido a gran escala a mediados del siglo XIX, con las guerras entre el imperio chino y el británico por el contrabando de la savia de la adormidera, de conocido y poderoso efecto narcótico. Pero más de cien años, un hombre tan carismático y astuto como violento y vengativo, un campesino que militó en las filas de Chiang Kai-shek en la lucha entre nacionalistas y comunistas por el control de China se erigiría como un poderoso señor de la guerra en los terrenos escarpados y montañosos situados entre el norte de Tailandia, el noroeste de Laos y el este de lo que entonces se llamaba Birmania.

