
Así les decía así a sus hijas, su esposa y su suegra, para graficar que supuestamente lo tenían sometido y acorralado, excusa que ensayó para intentar justificar el cuádruple homicidio que hace 30 años conmovió al país
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Si Ricardo Alberto Barreda hubiese asesinado a su esposa, su suegra y sus dos hijas después de noviembre de 2012, nunca habría salido de la cárcel: le habrían aplicado la condena de reclusión perpetua.

