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Ricardo Melogno: el asesino de taxistas que después de matar se daba un banquete en un bar de Mataderos y se sentía “magnetizado”
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Ricardo Melogno: el asesino de taxistas que después de matar se daba un banquete en un bar de Mataderos y se sentía “magnetizado”

Mató a cuatro choferes en septiembre de 1982, tres de ellos, en el oeste de la Capital y uno en Lomas del Mirador; luego de balearlos en la cabeza les sacaba la cédula de identidad y se iba a comer una suprema napolitana con papas fritas; nunca dijo por qué lo hizo, apenas esbozó que “sentía” que debía hacerlo; el escritor Carlos Busqued, que falleció el año pasado, publicó un libro con sus entrevistas con este homicida en un neuropsiquiátrico

Mató a cuatro choferes en septiembre de 1982, tres de ellos, en el oeste de la Capital y uno en Lomas del Mirador; luego de balearlos en la cabeza les sacaba la cédula de identidad y se iba a comer una suprema napolitana con papas fritas; nunca dijo por qué lo hizo, apenas esbozó que “sentía” que debía hacerlo; el escritor Carlos Busqued, que falleció el año pasado, publicó un libro con sus entrevistas con este homicida en un neuropsiquiátrico

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La cacería llegaba a su fin. El asesino de taxistas que asoló las calles porteñas durante la primavera de 1982 estaba de pie frente al juez Miguel Ángel Caminos. Con prudencia, el magistrado, que les había pedido a los policías entrar solo en el departamento de Villa Crespo donde estaba el sospechoso, se acercó y le preguntó qué le pasaba. La respuesta fue lacónica: “No sé lo que me pasa...”. Hubo un acercamiento, casi un abrazo fraternal, y, después, ambos se subieron a un patrullero para dirigirse al Palacio de Tribunales de la calle Talcahuano al 500.