Angel Luque dijo que no eludirá a la Justicia
El periodista Osvaldo Granados se desdijo ante el tribunal de haber visto a Guillermo Luque el mediodía del 7 de septiembre de 1990.
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SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Parece que los Luque dieron un golpe de timón en su estrategia: ayer, sorpresivamente, el ex diputado nacional salió de su encierro de Puerta de Hierro y se mostró en público, cosa que no había ocurrido desde el 15 de agosto, cuando comenzó el nuevo juicio por el crimen de María Soledad.
Alentado quizá por los dichos de la última semana que pretenden respaldar la coartada de su hijo, dijo su verdad.
Pero cometió un error de cálculo: en el Duna Weekend gris en que fue "descubierto" por los periodistas viajaba María Alejandra Mattheus, la testigo que, instantes antes, había jurado que vio a Guillermo Luque en Buenos Aires el fatal fin de semana.
De buen humor
No opuso resistencia y contestó, con buen humor y paciencia, todas las preguntas.
Con el estilo que lo caracteriza ironizó: "Somos una familia asesina en Catamarca. Nos crearon una leyenda como si se tratara de la Cosa Nostra y yo fuera el mismísimo Al Capone".
El padre del principal imputado en el caso de María Soledad Morales denunció que sabe que aquí hay gente perversa que pretende perjudicar a su familia. Y cargó contra los actores del caso: "Siguen fabricando testigos truchos, eligen a los débiles", dijo.
En cuanto a su situación procesal, el ex diputado nacional adelantó que se presentará a declarar pasado mañana ante el juez Marcelo Soria por intento de homicidio contra Tula.
Se diferenció de Yabrán
"Voy a ir aunque sea arrastrándome -dijo-. Y voy a pasar entre ustedes (en referencia a los periodistas). No voy a poner vallas como hizo Yabrán", en referencia a la llegada del empresario postal a Dolores, donde declaró en el juzgado que investiga el crimen del periodista José Luis Cabezas.
Apoltronado en el asiento delantero del auto y con el vidrio bajo, comparó el caso María Soledad con el asesinato del fotógrafo: "Mientras sigan tirando pistas falsas, como se han tirado acá, tampoco se va a descubrir quiénes lo mataron".
Al responder sobre la relación con los abogados Víctor Pinto y José Vega Aciar, que llevan adelante la defensa de su hijo y que en el último tiempo, se dijo, se habían notado cortocircuitos, fue claro. "Estoy satisfecho con su trabajo; es muy difícil defender a un inocente, es más fácil defender a un delincuente".
Luque, que estaba flanqueado por su nuera Florencia, no se importunó en ningún momento. "La familia Luque, después de siete años, aprendió a convivir con el dolor", sostuvo, al recordar el calvario que sufren desde que lo imputaron a su hijo en el crimen.
A pesar de que la única mención a cuestiones políticas que realizó durante la improvisada rueda de prensa fue en contra del Frente Cívico y Social, coalición que gobierna esta provincia, parece que Luque eligió el Día de la Lealtad para volver a escena.
Otra particularidad de su sorpresiva aparición en público fue que accedió a referirse a la familia de la víctima.
"A los Morales lo entiendo perfectamente en su dolor y quiero decirles que tengan la seguridad de que mi hijo no fue, nunca la conoció. Hay dos personas que saben que mi hijo no fue: Dios y María Soledad."
¿Confía en este tribunal?, se le preguntó. Y se despachó: "Sólo si mi hijo queda libre confiaré; de otro modo no".
Granados se desdijo
SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA (De nuestros enviados especiales).- A pesar de que en un programa de TV dijo que creía haber estado con Guillermo Luque el mediodía del viernes 7 de septiembre de 1990 en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el periodista Osvaldo Granados (58) dudó ayer ante el tribunal y no ratificó esa versión.
El periodista aportó también un dato inquietante: las fotos que podrían certificar la presencia del hijo del ex diputado Angel Luque desaparecieron del archivo de la entidad bursátil.
"Yo no tengo la certeza de que el que estuvo en la Bolsa aquel día a las 12.30 fue Guillermo Luque", sostuvo. Luque, en su declaración indagatoria realizada durante la instrucción, no declaró haber estado durante la presentación de un bono provincial que se lanzaba en la Bolsa porteña, acompañando al entonces gobernador catamarqueño Ramón Saadi como miembro de una nutrida comitiva.
Sin embargo, los defensores de Luque recordaron que Granados había dicho lo contrario en un almuerzo televisivo con Mirtha Legrand.
"Granados arrugó", lanzó Víctor Pinto como un disparo mortal.
El abogado de Luque se quejó de que el periodista hubiera cambiado su discurso ante el tribunal, ya que, según dijo, "ante 4 millones de personas Granados aseguró que vio a Guillermo Luque aquel día en la Bolsa".
La ubicuidad de Guillermo
SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- A Guillermo Luque le faltaron cinco para el peso: a pesar de que los once testigos que declararon ayer ratificaron que el fin de semana del crimen de María Soledad Morales estuvo en Buenos Aires, varios de ellos se contradijeron, recordaron más cosas que en su primera declaración de hace seis años y hasta pusieron en duda pruebas documentales en su favor que no habían sido cuestionadas.
La coartada del principal acusado, basada en que entre el viernes 7 y el 10 de septiembre no se encontraba en Catamarca, fue perforada por sus propios aliados: María Marcó de María, una joven empleada por influencia del peronismo en la Biblioteca del Congreso, declaró que ese día Guillermo Luque la pasó a buscar a las 22 o 22.30 y la llevó a cenar a Clark´s. Desde allí, por medio de un teléfono celular, el acusado llamó a un amigo, Guillermo Erlij, y salieron también con la novia de éste, Mónica Sánchez.
Luque los pasó a buscar por Avellaneda y se dirigieron al barco Nicolás Mihanovich, pero como la nave no estaba habilitada esa noche, afirmó que terminaron en el boliche Newport, de la Recoleta. Erlij, al declarar, ratificó el relato.
Pero el fiscal Gustavo Taranto no dejó a la joven ir muy lejos y presionó. Le recordó que en su primera declaración, en 1991, sólo había explicado la cena y nada más.
-¿Por qué es que ahora, seis años después, declara cosas que antes no dijo?
-No me pareció importante-, atinó a responder nerviosa la testigo, mientras carraspeaba-.
La segunda contradicción
Esa fue la primera patinada. La segunda corrió por cuenta de otra mujer, María Alejandra Mattheus, alumna de la Universidad Kennedy, donde concurría Luque. Hoy, con 34 años, afirmó que vio al acusado en el recreo de las 21 y que luego la alcanzó hasta su casa en Belgrano al finalizar la clase, a las 23.
La contradicción horaria entre las dos mujeres que afirmaron haber estado con el mismo hombre a la misma hora, pero en lugares distintos fue puesta en evidencia por el fiscal.
La tercera decepción llegó de la mano de María Odone de Maroco, la ex secretaria académica de la Universidad Kennedy. La mujer firmó un certificado donde constaba la presencia de Luque en la clase del viernes 7, elaborado tras consultar las planillas de asistencia.
Pero cuando le fue exhibido, la obsesiva mujer no pudo reconocer como suya la firma en el documento. Ella recordaba que se trataba de un formulario preimpreso, con membrete, pero en la causa sólo constaba una carta escrita a máquina, con su sello y una rúbrica parecida a la suya.
Llegó el turno de los conocidos que lo vieron en Buenos Aires. Declaró Martín Uriondo, dijo que salió con Julio González, el mejor amigo de Luque, el 8 de septiembre, y que, de madrugada, se fueron a dormir al departamento de Luque, al que encontraron en la cama.
El broche de oro de la jornada fue Rodolfo Liso. El muchacho recordó que le vendió a Luque un par de zapatos el 8 de septiembre en el shopping Unicenter. A pesar de que estaba atestado de clientes lo reconoció por un escudito que llevaba en su blazer azul.





