Bernasconi era el jefe de una banda
Así lo sostuvieron los magistrados al condenar al secretario del juez de Dolores, a policías y a las testigos Farjat y La Valle
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Para la Justicia, la detención del ex futbolista Alberto Tarantini fue fraguada por el juez federal Hernán Bernasconi en complicidad con su secretario, tres policías y dos mujeres de la noche. El objetivo fue uno solo: detener a Guillermo Cóppola y vincular a famosos con una espectacular redada antinarcóticos que le traería rédito político.
Los fundamentos del fallo del Tribunal Oral Federal Nº5, conocidos en la madrugada de anteayer, son categóricos. Bernasconi, actualmente suspendido, no está preso junto con su ex secretario Roberto Schlägel y los policías bonaerenses Daniel Diamante, Antonio Gerace y Carlos Gómez sólo porque, gracias a la mayoría justicialista del Senado, aún conserva los fueros de magistrado.
Luego de dos meses de juicio oral y público, a los jueces Guillermo Gordo, Luis Di Renzi y Miguel Pons no les quedan dudas: "Cóppola era la verdadera obsesión" de Bernasconi y sus colaboradores.
Los magistrados consideran a su par del juzgado federal de Dolores jefe de una asociación ilícita que inventaba pruebas, detenía personas y cometía diversos delitos para conseguir publicidad.
"Nos encontramos ante un grupo de individuos que, valiéndose ilegítimamente de las potestades que el Estado les proporcionara para la investigación y represión de sucesos criminosos, obraron concertadamente para, como ya se anunciara, incriminar a ciertas personas mediante la preconstitución de pruebas falsas", consigna la sentencia, de 203 páginas.
Como se informó hace una semana, cuando se leyó el veredicto, los magistrados impusieron condenas de prisión efectiva para todos los acusados por el fiscal Eduardo Rizzi, aunque las jóvenes Samantha Farjat y Julieta La Valle permanecerán en libertad hasta que la sentencia quede firme.
Prueba clave
El teléfono celular que Diamante le hurtó al ex novio de Farjat, Héctor "Yayo" Cozza, que fue detenido el 3 de octubre de 1996 cuando la denominada Operación Cielorraso recién empezaba, fue clave para esclarecer el caso.
Decenas de páginas del fallo transcriben inusuales conversaciones mantenidas entre los policías condenados, las chicas, Schlägel, el periodista de la agencia Télam Oscar Pinco -al que los jueces cuestionan con dureza y ordenan investigar-, otros efectivos policiales y algunos civiles que tuvieron vinculaciones con "la triste historia de la causa".
Schlägel fue condenado a ocho años de prisión e inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos. Se lo responsabilizó por cinco delitos diferentes: asociación ilícita, privación ilegítima de la libertad doblemente agravada (por haber sido cometida por funcionarios públicos que ejercieron violencia) y prevaricato (dictar resoluciones contrarias a la ley), entre otros.
Diamante recibió la pena de siete años y seis meses de prisión y 15 de inhabilitación. Gerace fue condenado a seis años y nueve meses de encierro y Gómez a seis años de cárcel.
"Los policías no trepidaban en recurrir a cualquier subterfugio para justificar un allanamiento", aseguran los jueces, que descartaron que Farjat y La Valle hubieran sido víctimas de los funcionarios.
"Farjat sólo buscó su beneficio y jamás estuvo en su ánimo colaborar con la Justicia, si ésta no concordaba con sus necesidades del momento", afirman los magistrados.
Gordo, Di Renzi y Pons consideran a las jóvenes partícipes de las detenciones ilegales de Tarantini y de su entonces amiga Natalia Denegri, ocurridas el 6 de octubre de 1996 en un departamento del barrio de Recoleta. Farjat fue condenada a tres años y nueves meses de prisión y La Valle a tres años y tres meses. "La droga hallada entre las ropas de Tarantini no le pertenecía, sino que por el contrario, le fue colocada por los policías antes mencionados. Schlägel era claramente consciente de la ilegalidad de dicho procedimiento (el allanamiento en el domicilio de Denegri, situado en Quintana 255). Se trataba de mantener al actual querellante en una condición de virtual rehén procesal", indica el fallo.
Tarantini fue utilizado por Bernasconi para ordenar la detención de Cóppola. Coaccionado, el ex futbolista declaró bajo identidad reservada en contra de su ex mánager y luego fue internado durante seis meses en una clínica de rehabilitación aunque informes médicos indicaban que estaba en perfecto estado. El titular de la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones bonaerense, Juan Yaría, será investigado porque los jueces sospechan que ayudó a Bernasconi a "sacar del medio" a Tarantini.
Los jueces también analizan el procesamiento y prisión preventiva de Cóppola que dictó Bernasconi el 24 de octubre de 1996: "Queda claro que el juez federal de Dolores dictó una resolución con la absoluta certeza de que se estaban invocando hechos falsos, puesto que se trataba de declaraciones que habían sido fabuladas por él y su secretario".
A pesar de la dureza en las penas impuestas, los magistrados tienen sospechas sobre el inicio de la causa, que demostró que el caso Cóppola era un invento. "La incógnita , muy especialmente referida a cómo y por qué Farjat y La Valle concluyen declarando en horas de la madrugada de un lunes en un juzgado claramente incompetente, no ha podido ser despejada durante el debate", admiten los jueces. Ahora, otro magistrado deberá investigarlo.
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