
Coronavirus. Nueva etapa: controles de circulación estrictos y permisos al día, la postal del sábado en la ciudad
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Octavio Borelli es un pasajero frecuente de la línea ferroviaria Mitre. Todos los días toma el tren en la estación Belgrano y viaja hasta Retiro para ir a trabajar. Ya está acostumbrado a los controles, los permisos y las medidas de higiene, por eso la actualización del certificado de circulación no lo tomó por sorpresa. "Tomo el tren de lunes a viernes, hoy lo hice por una eventualidad en mi trabajo. Siempre, tanto acá como en la estación donde subo, me piden el certificado y el documento. Suelo viajar con un máximo de diez personas dentro del vagón y cuando bajamos el procedimiento es rápido y sencillo. Ahora, con esta nueva regulación, no cambia nada y el trámite para actualizarlo fue fácil", cuenta este muchacho de 33 años.
Es que este sábado comenzó una nueva etapa en el sistema de circulación para los trabajadores esenciales que estén exceptuados de cumplir con el aislamiento social, preventivo y obligatorio en todo el país. Es necesario, a partir de hoy, contar con una renovación del permiso original (Certificado Único Habilitante para Circulación-Emergencia COVID-19).
Desde que se decretó el distanciamiento social y obligatorio producto del coronavirus, las normas de circulación fueron cambiando según las fases de la cuarentena. A medida que fueron pasando las semanas, diferentes rubros fueron habilitados y, con ellos, creció la cantidad de personas exceptuadas de la cuarentena. Todo aquel que esté dentro del detallado listado de excepciones deberá renovar su CUHC a través de la página del Gobierno (www.argentina,gob.ar) y descargarlo a su teléfono o tenerlo impreso. Además, para corroborar la identidad, es obligatorio portar el DNI.

A quien no tenga la renovación, a partir de este sábado, se le labrará un acta, que en caso de reincidencia será elevada a un juzgado federal. "Hoy tuvimos un caudal vehicular tranquilo, el más tranquilo desde que comenzó la cuarentena. El control está siendo muy dinámico. Todos los que circulan por acá tienen el permiso en el celular, lo muestran rápido y pasan, se adaptaron rápido. Durante la semana se difundió mucho cómo hacer la renovación y ya a partir de ayer (viernes) todos mostraban el nuevo CUHC", explicó el principal a cargo del puesto Goyeneche, ubicado sobre la calle Donado y la avenida General Paz.
Desde la Secretaría de Transporte de la Ciudad señalaron que se registró hoy una circulación de 63 mil vehículos, un 12 por ciento menos respecto al sábado pasado. En tanto, hubo 54 mil egresos de CABA, 13 por ciento menos que hace una semana.
Todos los pasajeros de colectivos, subtes y trenes son controlados. Durante las primeras horas del sábado, no se detectaron pasajeros que no tuvieran su certificado al día. Quien no esté en regla podrá continuar con su recorrido para que no pierda su día de trabajo, más allá de que se labre un acta. Los registros del viernes fueron similares a los del viernes anterior: 150.300 personas viajaron en trenes, 56.700 mil lo hicieron en subtes y hubo 2.309.000 pasajeros en los colectivos en el ámbito de la ciudad.
Papeles al día

"Al principio costó que entendieran el procedimiento o cómo debían hacer, pero hoy ya están acostumbrados y muestran de manera ágil la documentación. Son casos contados los que circulan sabiendo que no pueden", describió el principal a cargo del puesto de acceso a la ciudad en la avenida Cabildo.
"Fue fácil la renovación, la pude hacer sin problemas. Me llegó y la imprimí para no tener problema con el teléfono" comenta Juan Quiroga, en la estación de trenes de la línea Mitre en Retiro. "Soy despachante de aduana así que nunca dejé de trabajar. Los controles estuvieron siempre, tanto acá como en la parada donde me subo, incluso a veces nos controlan la temperatura", agrega.
Caso contrario fue el de Julia Pereda, quien debió intentar tres veces durante la semana para renovar su permiso. "El procedimiento era sencillo, pero me marcaba error la página. Yo nunca dejé de trabajar y tengo permiso desde el primer día, por eso insistí hasta que en una de las actualizaciones me permitió llenar el formulario", contó otra de las pasajeras del tren Mitre.

Por las calles porteñas se vio un movimiento tranquilo durante las primeras horas del día. La jornada gris y el cambio de clima retrasó la salida a las calles, que para el mediodía comenzaron a recibir amás peatones. Lo mismo sucedió con los comercios. Luego de las 11 de la mañana las persianas se levantaron. Rubros esenciales y no esenciales abrieron sus puertas con todas las medidas de higiene estipuladas.
"Aprovechamos que vivimos cerca y nos juntamos un rato a conversar. Soy de salir poco, pero hay momentos que necesito ver amigos", detalló Lucrecia, 29 años, mientras compartía unas medialunas con su amiga Pamela frente a la iglesia de la calle Juramento y Cabildo. Algo que no figura dentro de lo permitido: reuniones de amigos o familiares no están autorizadas.

En la zona norte, después del mediodía la ciudad lució como un día de fin de semana previo a la cuarentena. Había personas caminando y mirando vidrieras, siempre midiendo las distancia y evitando el roce con otro. Pero ya no son las jornadas donde los consumidores se amontonan en las puertas de los supermercados o farmacias, sino que se distribuyen, también, por las panaderías, ópticas, perfumerías o cervecerías donde hacer o retirar compras. Este pequeño crecimiento se vio reflejado en los 48 mil vehículos registrados por los sensores que tiene la Secretaría de Transporte en las principales avenidas porteñas (una suba del seis por ciento respecto de la semana pasada).
Al liberarse el permiso de salidas recreativas para padres con hijos menores (una hora diaria un día del fin de semana, de acuerdo al número de documento), el Parque Saavedra fue una postal del cambio. Hubo salidas más cortas respecto de los fines de semanas anteriores, ya que el clima no invitaba a quedarse. "Salimos un rato para despejarnos, pero hace frío y después los chicos se enferman. Ellos no se lo querían perder", acepta Lorena, madre de dos chicos de seis y ocho años.
En el recorrido que hizo LA NACION se percibió movimiento por los bosques de Palermo, donde los chicos aprovecharon para andar en bicicletas y monopatines. En Plaza Francia, las plazoletas por la zona de la Facultad de Derecho y el barrio de Barrancas de Belgrano se observó también ese movimiento familiar. "Siempre intento salir aunque sea un rato, pero es difícil. Soy madre sola de tres chicos que corren para todos lados. Es cansador pero necesario, es el día en la semana que hacemos algo diferente a quedaron en nuestra casa", cuenta Cinthia, madre de una nena de ocho y dos nenes de 10 y 12 años. Respirar otro aire, aunque sea por un rato, para seguir peleando contra una pandemia que cambió los planes del mundo.
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