
De médicos y curanderos: historias de ayer y de hoy
Ayer a la mañana se presentó en la Biblioteca Nacional un libro que a lo largo de casi 400 páginas profusamente ilustradas en papel satinado recorre los principales momentos del sanitarismo en el país: El derecho a la salud. Doscientos años de políticas sanitarias en la Argentina, producido por el Ministerio de Salud de la Nación.
La obra reproduce fotos y documentos históricos, evoca a pioneros como Salvador Mazza, Ángel Roffo, Leloir, Houssay, Milstein y muchos otros, conocidos y no tanto, rescata la historia de enfermedades y hospitales. Pero probablemente sus capítulos más atractivos son los dedicados a la "protohistoria" de la medicina local, la que se practicaba hace más de 400 años, cuando recién comenzaban a llegar los conquistadores.
Eran tiempos en los que la viruela, el cólera, el tifus y la fiebre amarilla causaban estragos y la aldea en formación no era más que un caserío hundido en el barro.
No había electricidad, ni motores, ni teléfonos. Y, por supuesto, tampoco médicos. El encargado de cuidar el bienestar de los vecinos era el boticario... o el barbero, que tanto preparaban "pócimas" como sacaban muelas. Las técnicas "avanzadas" para curar eran las sangrías, las ventosas y la aplicación de sanguijuelas.
Según la publicación, la primera vez que se tomó un examen para demostrar pericia médica fue en 1660, y el primer aprobado, Antonio Pasarán. Entre los médicos llegados de Europa, el más famoso fue el catalán Francisco Argerich, "que inició un linaje de médicos", se casó con doña María Josefa del Castillo y tuvo ¡17 hijos!
Una línea, en especial, inspira una sonrisa. Se refiere a cómo los curanderos trataban la "culebrilla" frotando un sapo sobre la lesión o con tinta china. Suena increíble, pero a pesar de los vertiginosos avances de la ciencia especialmente en las útlimas décadas, todavía muchos confían hoy en la misma solución...
MENOS VIENTO EN LA PATAGONIA

El Departamento de Ciencias de la Atmósfera y Océanos de la UBA detectó que en la Patagonia la velocidad del viento desciende medio metro por segundo cada década, informa el centro de divulgación de la Facultad de Ciencias Exactas
. Al parecer, el mismo fenómeno se registra en todas las zonas de latitudes medias del mundo.
Pronóstico: cálido y empeorando

Según un sumario del próximo informe de las Naciones Unidas sobre el clima, prácticamente no quedan dudas de que la actividad humana es la causa del aumento de temperaturas en las últimas décadas. La concentración en la atmósfera de dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero, aumentó un 41% desde la revolución industrial.






